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Virtuosismo y consistencia artística

Jaime Torres Gómez

Jueves 29 de junio de 2017

El segundo programa de abono de la temporada de Corpartes, en el magnífico CA660, contempló un esperado debut en Chile del legendario director Trevor Pinnock y el notable flautista Emmanuel Pahud, junto a la Orquesta de Cámara de Postdam (Kammerakademie Postdam).

 

Después de una débil inauguración con la Orquesta Filarmónica Checa del Norte, Téplice, sólo ver anunciado a Pinnock y Pahud era una suerte de “pre-eclipse” de lo antes presenciado, recuperando con creces el nivel promedio de esta temporada musical, y constatado ante un deslumbrante resultado…

La figura de Trevor Pinnock es relevante en la corriente historicista de la interpretación del Barroco y Clasicismo. De culto son sus grabaciones junto a The English Concert, conjunto que fundara en 1972 y permaneciera durante 30 años.

En esta oportunidad Pinnock vino junto a una joven y excelente agrupación como la de Postdam (fundada en 2001), de la que es un habitual colaborador. Con magnífico sentido de ensemble y una sonoridad de amplio rango dinámico, el conjunto exhibió pleno correlato a las propuestas interpretativas del director.

Con un programa ciento por ciento del siglo XVIII, abrió con una notable versión de la Sinfonía N° 52El Palíndromo”, de F.J. Haydn. Esta obra, de por sí original (de allí su nombre, en cuanto la segunda parte del minueto es igual a la primera, pero traspuesta), requiere acabado oficio para abordarla ante su riqueza de contrastes. La libertad de lectura de Pinnock es abismante, haciéndose eco ahora a un enfoque más asociado a lo “históricamente no informado”, percibiéndose mejor aproximación al espíritu inserto. Grandes logros en el continuum expositivo, con certeras líneas en estilo y carácter.

 

Como rutilante figura, el destacado flautista Emmanuele Pahud (solista de la Filarmónica de Berlín) fungió de solista en el Concierto N° 2 para Flauta de W.A. Mozart y en el François Devienne. De gran desempeño, Pahud demostró el sitial alcanzado desde temprana edad en la famosa orquesta berlinesa, más su importante carrera como solista.

En el concierto mozartiano -de intimista carácter como de fuertes exigencias técnicas- Pahud tuvo la virtud de brindar pleno idiomatismo al mismo. Grandes logros en claridad de discurso, homogeneidad sonora, diáfanos fraseos y calidez de texturas. Y para mayor lucimiento virtuosístico, en el Concierto de Devienne dio rienda suelta a la endiablada pirotecnia técnica exigida por la obra, y sin jamás perder musicalidad. Notable la complicidad artística de Pinnock en la batuta, en plena consubstanciación con el virtuoso solista. Y como encore, una profunda entrega de la “Danza de los Santos Espíritus” de la ópera “Orfeo y Eurídice” de Gluck.      

Como broche de oro, la magnífica Sinfonía N° 29 de Mozart, en una versión de completa referencia y pletórica de logros en empáticos tempi, acrisolada transparencia, certeros contrastes e inteligentes matices, plasmando una notable organicidad discursiva. La respuesta de los músicos dio cuenta de incuestionable adhesión a la autoridad de la batuta.

En suma, una presentación de gran recuerdo, conviviendo innegable virtuosismo y consistencia artística. 

Jaime Torres Gómez

 

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