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Ricardo Hormazabal y su no refichaje: “No moriré en un partido neoliberal”

Ricardo Hormazabal y su no refichaje: “No moriré en un partido neoliberal”

Martes 18 de abril de 2017

Ricardo Hormazábal, ex presidente de la falange decidió no seguir en las filas de manera activa por no compartir la forma en que el partido está transitando, donde una élite decide y siguen respaldando un sistema neoliberal.

La actual timonel de la Democracia Cristiana y pre candidata presidencial del sector, Carolina Goic ha demostrado, en los últimos días, una evidente sonrisa, porque la falange consiguió reficharse, en el marco del proceso establecido por el Servicio Electoral (SERVEL), pero detrás de esa alegría para las cámaras de televisión y las fotografías de los diarios, tanto la senadora como la mesa directiva de la falange, ocultan la incomodidad que les provoca que históricos militantes de la DC, los emblemáticos que fueron activos en el sector, decidieran no re-ficharse. Uno de ellos, Ricardo Hormazábal, ex embajador de Chile en Alemania (1998 al 2000), ex presidente de la Democracia Cristiana (2000 a 2001), y abierto opositor al sistema neoliberal al que la directiva de la DC, precisamente, se inclina.

Ricardo Hormazábal, a los 14 años ingresó a la Democracia Cristiana y hoy, a sus 71 años, decidió abandonar la militancia activa, basado en la idea de desafiliarse para predicar lo que siempre ha dicho y no transar sus principios: “No moriré en un partido neoliberal”, dice, en un extenso mensaje que dejó plasmado en youtube.com. “Mi decisión la hice analizando los actos de la dirección política, los acuerdos de la Junta Nacional, la visión de los acuerdos de las comisiones técnicas programáticas y la conducta del partido en temas como la probidad, la democracia y la fraternidad interna”, asegura en su video de despedida a la militancia de la DC.

El ahora, desafiliado militante activo de la falange, asegura estar convencido de que los representantes del pueblo se han apropiado de la soberanía “y nos han marginado”, comenta, “para así poder mantener un modelo económico, social y cultural que le hace daño a Chile. Los efectos son tan negativos que ya se sienten por doquier y hay un elemento adicional como es el feudalismo político que se ha instalado en el país que hace que la unidad nacional se corroa, que se lesione la dignidad de los chilenos que se les exige incondicionalidad”. Agrega que “los datos electorales y las encuestas son relevantes y no han sido escuchadas por las elite de dirigentes” (hace alusión a cifras concretas: en 1992 en las elecciones municipales, la DC obtuvo cerca de un millón 900 mil votos, 29% de los electores, mientras que en las elecciones municipales del año pasado, la falange llegó sólo a 600 mil votos, casi un 14%).

A juicio del ex presidente de la Democracia Cristiana, los partidos políticos son necesarios, pero advierte que deben tener una característica esencial: “Ser entidades serias que estudien los problemas que el país tiene y ofrezcan soluciones basadas en sus principios para que los ciudadanos puedan escoger las mejores alternativas para tales efectos. ¿Por qué no se terminan las exclusiones innecesarias?, ¿por qué no duplican el número de candidatos para que no haya premiados y se pueda escoger?”.

Frente a lo que plantea el ex embajador de Chile en Alemania, hay que preguntarse, ¿cuáles son las razones concretas que lo llevaron a no re-ficharse en la Democracia Cristiana? Estamos hablando de un escenario político que va más más allá de haber logrado la cantidad de adherentes para mantenerse como partido político, pero que, al igual que la Nueva Mayoría, enfrenta el rechazo y la desconfianza de la ciudadana hacia la clase política.

La respuesta del ex timonel de la falange es clara: “Mis discrepancias tienen que ver con las conductas prácticas, las propuestas políticas y programáticas no me satisfacen no sólo a mí, porque hay un sentir que está dado en las calles, en las  casas. No puedo apoyar un programa y una candidatura de más de lo mismo, que siga ofreciendo la desigualdad generada por este modelo económico (Isapre, el sistema de AFP) y el abuso de los grandes grupos económicos”.

En enero de 2017, Ricardo Hormazábal en entrevista con EL MURO, al ser consultado por los desafíos de la Democracia Cristiana, quizás como un presagio de los cuestionamientos que se continúan haciendo al partido y a la actual mesa directiva, que encabeza la senadora Carolina Goic, dijo: “La Democracia Cristiana debe desligarse de los lobbistas, de aquella gente comprometida con los grupos económicos. Hay que abrirse a lo que la ciudadanía nos pide a gritos, la DC tiene que escuchar el clamor popular y darse cuenta que los chilenos quieren cambio de nombres y de propuestas”.

Al parecer, desde enero a la fecha, nada ha cambiado en la mirada de la elite de la democracia cristiana que ni siquiera tiene claridad de medirse en primarias internas, ahora, que los candidatos son el senador, Alejandro Guillier (respaldado por el Partido Radical y el Partido Socialista) y la senadora por Magallanes, Carolina Goic. La parlamentaria estaría convencida de ir directo a primera vuelta, adelantándose, incluso, a la Junta Nacional del 29 de abril. ¿Y para qué están los demás militantes si la pre candidata quiere llegar a competir directamente?, ¿cuándo se escucha a los militantes?

Hormazábal, ahora, en abril de 2017, plantea que su decisión de no re-ficharse en la Democracia Cristiana también fue facilitada por otra situación al interior del partido: “Los operadores políticos, administradores de currículo que se han tomado buena parte del poder en el partido, nos dejaron sin derecho a voto a los ex presidentes en la Junta Nacional. No sé si era una manera de romper con la historia, de castigarnos por haber favorecido acuerdos en las Juntas Nacionales, donde ellos se sentían rechazados, por anteponer el interés del partido, puede ser”.

Para el ex timonel de la falange, otro de los problemas que evidencia la DC, es la falta de interés en incorporar a la dirigencia social, de escucharlos y hacerlos partícipes de la toma de decisiones, perdiéndose la sintonía con la ciudadanía, con el pueblo. Frente a eso, habrá que preguntarse, ¿el chileno de a pie sólo es necesario a la hora de captar votos?, ¿si no hay elecciones de por medio y cuando ya consiguieron ser electos, de qué aportan los ciudadanos, considerando que accedieron a las cúpulas de poder que anhelaban y que han transformado en su fuente laboral?, ¿cuánto de la complejidad del escenario de la Democracia Cristiana es reflejo de la debacle de la clase política actual?

Tras su decisión de alejarse de la Democracia Cristiana, Ricardo Hormazábal sostiene que los chilenos debieran seguir creyendo en la DC, pero, dice, un proyecto de la Democracia Cristiana auténtico, no la que los neoliberales impongan. “La ciudadanía tiene que rearmarse con formaciones de políticos que, realmente, vivan la fuerza del pueblo. La filosofía cristiana tiene un elemento esencial que es hacer política por amor al prójimo”.

Daisy Castillo Triviños/EL MURO

Foto: Agencia Uno

 

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