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Reforma previsional de Bachelet: Un nuevo impuesto al trabajo en contra de la clase media

Viernes 11 de agosto de 2017

Expertos señalan que: "la creación de una entidad estatal no era necesaria porque va a consumir recursos públicos que se podrían haber destinado a financiar más pensiones."

Tras el anuncio realizado por la presidenta Michelle Bachelet sobre la reforma al sistema de pensiones las críticas no se dejaron esperar. La mayoría de ellas apunta al porcentaje destinado al ahorro colectivo y a la creación de un ente estatal. Además el aumento de las pensiones a que se refiere el Gobierno se verá reflejado recién en 40 años más.                             

Augusto Iglesias miembro de la comisión de pensiones del comando de Sebastián Piñera cree que el principal error de este proyecto es financiar los reajustes de pensiones con un impuesto al trabajo donde los trabajadores ricos y pobres van a tener que pagar una cotización que se va a destinar a mejorar las pensiones y no necesariamente de los más pobres.

“Con esto va a pasar que trabajadores de baja renta tengan que poner una parte de su salario para financiar un aumento de pensión de alguien que recibe mucho más que ellos. Eso es injusto y además tiene efectos negativos sobre el mercado del trabajo, no me parece una buena estrategia”, aseguró Iglesias.

El experto aclaró que en la propuesta del Gobierno sólo después de 40 años se van a poder ver las pensiones aumentadas en un 50 por ciento. Mientras que en el corto plazo el aumento será de un 20 por ciento para algunas, no para todas.

“La otra omisión importante que tiene el proyecto es que no se dice nada de la gente más pobres que recibe la pensión básica solidaria, son cerca de 500 mil personas que no tienen ningún otro ingreso. Creo que el foco del proyecto que no está puesto en las pensiones más bajas y la estructura de financiamiento que tiene son dos fallas importantes”, manifestó Iglesias.

Según Augusto Iglesias, en Chile necesitamos mejorar las pensiones, y para eso hay que hacer un esfuerzo fiscal junto a los trabajadores y empleadores a través del ahorro. “Todos los esfuerzos debieran estar concentrados en eso, sin embargo, la creación de una entidad estatal no era necesaria porque va a consumir recursos públicos que se podrían haber destinado a financiar más pensiones. Además presenta una cantidad de riesgos e incertidumbres que son complejos y que van a exigir un debate y una discusión que le va a quitar energía al proyecto”.

Alejandra Candia, directora del Programa Social del Instituto Libertad y Desarrollo señala que con esta reforma se financiarán beneficios de otras personas con cotizaciones de los trabajadores, situación que preocupa a la experta, ya que se estaría haciendo solidaridad con un impuesto al trabajo, lo que puede tener perjuicios a nivel del empleo, de incentivos de cotización y de formalidad laboral que son justamente las variables que permiten tener mejores pensiones a largo plazo.

“Lo que busca esta reforma es mejorar las pensiones en curso con un impuesto a los trabajadores con sus cotizaciones y no con una renta pública. En el largo plazo tres por ciento iría a cuentas individuales y será administrado por un ente estatal cuyos costos y riesgos desde el punto de vista político todavía desconocemos, pero se crea para darle legitimidad al sistema, lo que genera costos y utiliza recursos públicos que se podrían haber usado para mejorar directamente las pensiones de los trabajadores vía rentas generales”.

La directora de programa Social de Libertad y Desarrollo explicó que como el tres por ciento que va a las cuentas individuales va a ser administrado por este ente estatal, no sabe si lo hará a costos bajos y rentabilidad alta, que es lo importante para poder tener buenas pensiones en el futuro.

“Como solamente tres por ciento irían a cuentas individuales y las pensiones aumentarían en un 30 por ciento sólo en el largo plazo, y los otros dos puntos van a ir a un fondo solidario, por lo que algunos trabajadores no se van a ver beneficiados” precisó Alejandra Candia.

Para la directora del Programa Social de Libertad y Desarrollo la reforma es una propuesta que busca instalar un cambio de paradigma en el sistema previsional que es preocupante puesto que ocupa recursos de los trabajadores asalariados, que no necesariamente son los que más tienen para poder financiar pensiones vigentes y futuras. Eso en opinión de la experta, rompe la lógica del actual sistema previsional y puede generar perjuicio en la economía que no han sido estimados todavía.

“Nosotros creemos que lo mejor que se podía haber hecho con este aumento de cinco puntos porcentuales es que fuesen todos a las cuentas individuales de los trabajadores porque es lo único que asegura mantener los incentivos a la cotización. La lógica es que el ahorro mejora la pensión de las personas en el largo plazo y lo que se debiese haber hecho con las pensiones vigentes es profundizar los beneficios del pilar solidario que son financiados con rentas generales”.

Por su parte, el economista Alejandro Alarcón cree que es buena idea aumentar la tasa de cotización, pero no está de acuerdo con que una parte vaya a un fondo de reparto. “Lo que la gente necesita es aumentar su ahorro individual y la falta de ello es lo que provoca, en parte, pensiones bajas. La idea es buena, pero que un porcentaje pase al Estado es pésimo”.

Alejandro Alarcón considera que no es necesaria la creación de otros entes reguladores estatales porque ya existen. “Esto refleja el sesgo estatista que tiene el proyecto. La gente tiene poco ahorro, se ha probado que el 10% es totalmente insuficiente, además tienen que haber incentivos para que no se produzcan estas tremendas lagunas donde la gente en promedio está cotizando la mitad de lo que corresponde”.

Carola Oyarce/El Muro

Foto: Agencia Uno

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