Un gremio capturado: Javiera Olivares (pdta Colegio de Periodistas) candidata a diputada por el PC

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A pesar de sus declaraciones erráticas que la han llevado a tener que echar pie atrás, dar un giro y modificar la versión inicial, de su tibieza a la hora de defender la libertad de expresión como tal, en forma íntegra y no dependiendo de a quién afecte, y también de sus omisiones en temas relevantes donde el rol de la prensa es necesario para informar y no mantener silencio, la actual presidenta del Colegio de Periodistas, Javiera Olivares (PC), ha conseguido que su partido la premie, designándola como candidata a diputada en las elecciones de noviembre próximo. Y lo hará por el preciado distrito Nº 10 que reúne a las comunas de Providencia, Ñuñoa, Santiago, Macul, San Joaquín y La Granja. Todo, por ser otra de las “ovejas” que sigue, fielmente, el rebaño del Partido Comunista, ajustándose a las órdenes del sector y con un bajo protagonismo.

Desde 2014, Javiera Olivares se desempeña como presidenta del Colegio de Periodistas, cargo al que re-postuló en 2016, resultando electa por el período 2016 al 2018. Llama la atención que la militante del PC, que ganó las elecciones pasadas del Colegio de Periodistas, en representación de la lista llamada “Más Voces, Más Democracia”, tras el triunfo asegurara que en su gestión pretende seguir instalando “temas relevantes como las reivindicaciones gremiales, pero también aquellos relacionados con el debate político y social, como la discusión constituyente y la necesidad de tener un sistema de medios más democrático, que cuente con espacios para las distintas voces que componen nuestra ciudadanía. Esto significa regular la altísima concentración de la propiedad, y fortalecer los medios públicos y sociales como garantes de un efectivo pluralismo mediático”.

Y llama la atención, lo paradojal de las declaraciones de Javiera Olivares. Una fuente del Colegio de Periodistas asegura a EL MURO que, en general, “quienes somos parte del gremio no la consideramos el paladín de la libertad de expresión. Detrás de ella, está toda la maquinaria del Partido Comunista y, por eso, la eligieron de nuevo, pero son muchos los periodistas que no están dispuestos a colegiarse, mientras ella esté a la cabeza del gremio, porque no los representa”. Agrega que “su actitud es acomodaticia, habla o no en su calidad de presidenta, pero dependiendo de los intereses del Partido Comunista que puedan verse afectados y se cuida de no hacer comentarios que cuestionen el actuar del gobierno, del que forma parte al ser dirigente de la Nueva Mayoría”.

Hay que recordar cuando se habla de la presidenta del Colegio de Periodistas y militante del PC, que ese partido tiene literalmente presencia en la mayoría de los grandes movimientos sindicales del país y, en varios de ellos, se han erigido como presidentes de estos colectivos, auto-proclamándose líderes o salvadores, pero no de todos los trabajadores, sino sólo de aquéllos que los siguen mansamente, sin espíritu crítico y que en cada elección le entregan su voto. Hay varios ejemplos, además, de Olivares: está los comunistas, Bárbara Figueroa en la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y Carlos Insunza en la Asociación Nacional de Trabajadores del Servicio de Impuestos Internos y en la Asociación Nacional de Empleados Fiscales (Anef).

Habla, retrocede y silencio

Una de las situaciones donde los periodistas miraron de reojo a Javiera Olivares fue su cambio de tono y de actitud frente a la querella por injurias y calumnias que la Presidenta, Michelle Bachelet interpuso en contra de la Revista Qué Pasa. La primera reacción de la presidenta del Colegio de Periodistas (y, ahora, candidata a diputada) fue no defender la publicación de ese medio, asegurando que “las filtraciones -en determinados casos- cuando la información es relevante y nos ha permitido conocer sendos casos de corrupción son importantes, pero cuando están en ese contexto”, agregando que “cuando son informaciones que solamente revelan un interés en específico, cuando no son cotejadas, o no son muestra de intención de poder indagar en su veracidad, creo que ahí estamos en una disyuntiva ética, de si está bien hecho este reportaje o no”.

Esa declaración de la dirigente, en la que cuestionó desde el punto de vista ético el actuar de la Revista Qué Pasa, duró poco tiempo, ya que tuvo que darse una voltereta en el aire y salir con una declaración pública, con un tenor muy distinto y que dejó en claro que Javiera Olivares no se mantiene en una línea, sino que es ambigua en sus ideas y con convicciones que puede echar por tierra de un momento a otro. En la declaración divulgada por el gremio, Olivares manifestó después: “Si bien, reconocemos el derecho de todo ciudadano a ejercer las acciones legales vigentes en nuestra institucionalidad jurídica, consideramos que, en este caso en particular, es difícil la separación entre la ciudadana Michelle Bachelet y la Presidenta de la República. Por eso, creemos que la decisión adoptada no es el mejor camino, consideramos más adecuado seguir canales éticos para debatir este tipo de materias”.

Otro episodio en el que la actual presidenta del Colegio de Periodistas se mantiene en el borde del camino, no entra a la cancha, es cuando se trata de temas en los que su partido, el Partido Comunista, sí tiene una opinión y, por lo mismo, ella no puede salir haciendo afirmaciones contrarias a las que se encarga de difundir, Guillermo Tellier (presidente del PC) y les hace, literalmente, el quite. Por ejemplo, respecto de la  detención del reportero chileno-venezolano, Braulio Jatar, por informar de protestas en contra del gobierno de Nicolás Maduro, consultada por este diario electrónico si lo ocurrido con el profesional era un atentado a la libertad de expresión,  ¿qué dijo?:  “Cualquier detención de un periodista para nosotros es motivo de preocupación. En este caso, estamos recabando los antecedentes para determinar si nos encontramos frente a un atentado a la libertad de expresión”. Así, de ambigua, sin una postura concreta, moviéndose en las aguas, donde mejor la corriente la lleva.

Frente a la administración de Javiera Olivares, cabe preguntarse, ¿habrá dicho algo, en su calidad de presidenta del gremio de periodistas sobre la crisis en Venezuela, sobre la detención de los dirigentes opositores y de la instauración de la Asamblea Constituyente?, ¿qué postura tiene de la declaración dada a conocer en la jornada del martes de cancilleres de América Latina y El Caribe (incluido Chile, reunido el 8 de agosto en Lima con la participación del Ministro de RR.EE., Heraldo Muñoz)? En esa declaración, los cancilleres plantearon su condena a la ruptura del orden democrático en Venezuela, su condena a la violación sistemática de los derechos humanos, la existencia de presos políticos, su preocupación por la crisis humanitaria del país y llamaron a detener la transferencia de armas a Venezuela.

El Ministro, Heraldo Muñoz en su intervención, después que se divulgó la declaración de los cancilleres, sostuvo de manera tajante: “Queremos decir que Chile no acepta golpes militares, auto-golpes o levantamientos militares. Queremos que se restablezca el orden democrático quebrantado, a través de una negociación, creíble, sincera con efectos reales”.

A pesar de la crisis en Venezuela, de las declaraciones del Ministro de Relaciones Exteriores de nuestro país, no se sabe lo que piensa la presidenta del Colegio de Periodistas y, ahora, candidata a diputada, sobre el incierto panorama en Venezuela. La respuesta a este silencio, comenta una fuente del propio Colegio de Periodistas, es que “tiene que mantener un perfil casi invisible, porque el Partido Comunista ha acusado al gobierno chileno de injerencia. Si el PC ha hablado, ¿qué va a decir, entonces, Javiera Olivares? Nada, simplemente, respetar las órdenes de partido y guardar silencio, cero protagonismo, aunque esa actitud perjudique al Colegio de Periodistas que se ve como si no tuviera voz”.

Daisy Castillo Triviños/EL MURO

Foto: Agencia Uno

 

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