Pedro Cayuqueo y su opinión sobre los desafíos del segundo mandato de Sebastián Piñera con el pueblo Mapuche

0
730

Las últimas semanas han estado marcada por varios hechos importantes para el pueblo mapuche. Uno de ellos, el aniversario número 10 de la muerte de Matías Catrileo, y también un año más del asesinato del matrimonio Luchsinger Mackay.

Este último acontecimiento ha adquirido relevancia porque en unos días más se dará inicio a un nuevo juicio oral, ya que el anterior fue anulado y porque una de las imputadas en el caso, la machi Francisca Linconao, que fue absuelta, salió del país para viajar a Bolivia.

Pedro Cayuqueo, destacado periodista y escritor mapuche, fundador y director de los periódicos “Azkintuwe” y “MapucheTimes” y autor de los libros “Solo Por ser Indios”, “La Voz de los Lonkos”, “Esa Ruca Llamada Chile”, “Huenchumilla”, “Fuerte Temuco” e “Historia Secreta Mapuche”, todos con editorial Catalonia, conversó con EL MURO y habló de los desafíos que tendrá el gobierno de Sebastián Piñera en el llamado conflicto mapuche, y cómo ve la relación que tendrá el mandatario con su etnia.

– ¿Cómo cree que va a ser la relación de Sebastián Piñera con el pueblo Mapuche?

Conflictiva si no existe un cambio en el abordaje del tema. Lo que hemos tenido hasta la fecha es asistencialismo estatal y represión, un abordaje dual representado por los ministerios de Desarrollo Social y del Interior que solo ha contribuido al agravamiento del conflicto.

Por un lado tenemos políticas públicas, muy de la mano del clientelismo que caracteriza a la centroizquierda, y por otro esta mirada de la seguridad pública que cual martillo solo ve clavos por todos lados.

Ambos enfoques tienen en común cierto desprecio por la negociación y el diálogo político, el gran déficit en todos estos años para buscar una salida política al conflicto. Si Piñera insiste en este enfoque dual donde además existe una clara disputa de poder sobre el tema indígena entre Interior y Desarrollo Social, el conflicto solo puede escalar y agravarse. Yo esperaría un cambio al respecto, la oportunidad por segunda vez está sobre su escritorio. Qué hará al respecto es todavía una incógnita.

– ¿Con quién es más fácil dialogar… con la derecha o la izquierda?

La agudización del conflicto en los últimos años demuestra que ningún sector político posee las competencias interculturales y menos todavía la audacia política para un diálogo real con los pueblos originarios.

Desde Aylwin se vienen desarrollando mesas de diálogo que en verdad son mesas donde el gobierno de turno sienta a su clientela indígena o a los “indios amigos”, por usar un concepto de la Colonia. Eso no es diálogo, menos aún si allí se discuten solo políticas públicas, proyectos productivos, planes de desarrollo y no los temas de fondo que ha puesto sobre la mesa el conflicto en dos décadas de desarrollo; las tierras usurpadas, los derechos políticos, lingüísticos, la propia autonomía territorial, comunal o regional como forma de abordaje al tema, el carácter plurinacional del Estado, etc.

Estos son los grandes temas que una hoja de ruta política debiera abordar para descomprimir el conflicto y dar paso a otra etapa. La propuesta de Huenchumilla apuntaba en ese sentido, también las recomendaciones de los relatores de la ONU y las comisiones de Estado como aquella de Verdad Histórica y Nuevo Trato. Pero nadie se atreve.

“Esa es la gran paradoja de Evopoli. Uno observa en sus dirigentes y voceros en Providencia un discurso liberal, moderno, cosmopolita, multicultural pero apenas aterrizan en el aeropuerto de la Araucanía se vuelven por completo conservadores y retrógrados.”

– ¿Qué desafíos deberá enfrentar Sebastián Piñera con el pueblo Mapuche?

Tal vez el principal desafío, si no quiere solo administrar el conflicto, sea cambiar el paradigma desde el cual el Estado se mal relaciona con los pueblos originarios. Esto es pasar del indigenismo estatal, asistencialista y paternalista que nos caracteriza, al modelo anglosajón de reconocimiento de derechos, de menos Estado y mayor traspaso de competencias a las propias naciones o pueblos originarios.

Ese sería un salto a la modernidad que garantizaría a Piñera un lugar destacado en la historia de Chile. Es el modelo neozelandés, canadiense y nórdico. Y es también el modelo colombiano donde gobierna hace dos décadas la centroderecha y existe autonomía territorial, escaños reservados indígenas en el Congreso y pluralismo jurídico, entre otros importantes avances.

La clave es dejar a los pueblos indígenas labrar su propio destino, ser arquitectos de su propio desarrollo, trabajar no “para los mapuche” como lo ve el paternalismo sino desde y con los mapuche, respetando nuestro paradigma cultural. Pero acá se da el absurdo que tanto la derecha como la izquierda comulgan con el paternalismo indigenista de Estado, les gusta, lo promueven, eso es algo que resulta muy curioso.

– A diez años de la muerte de Matías Catrileo ¿Qué le parece el llamado que hizo la CAM a no validar las salidas institucionales de los conflictos?

La CAM tiene planteamientos conocidos y voceros que son públicos, no me parece hacer de opinólogo respecto de sus planteamientos o llamados que imagino son para su militancia. Ellos son críticos del modelo capitalista y todavía más del colonialismo interno que nos afecta como pueblo.

En este diagnóstico coinciden con otras organizaciones mapuche, donde difieren más bien es en los métodos de lucha, en la radicalidad o no de las formas de protesta. Ellos no creen en las vías institucionales, otros si lo hacen y están además los alcaldes mapuche que son nueve y forman un bloque político bastante representativo.

Hay además dos diputadas mapuche electas, Emilia Nuyado del PS y Aracely Lauquen de RN, y un senador que es Francisco Huenchumilla. Ello prueba que los mapuche no desprecian el camino institucional y tampoco la vía electoral. Es más, desde 1910 los mapuche han utilizado mayoritariamente las vías institucionales, llegando incluso a tener ocho diputados en el Congreso entre 1924 y 1973. Hay una rica historia de participación política mapuche en el siglo XX de la cual poco se habla.

– ¿Está de acuerdo con la «lucha misma» como dice la CAM en el proceso de recuperación de tierras y autonomía para el pueblo Mapuche?

Comparto por supuesto la lucha por las tierras, hay un despojo que es real, sucedió, no es invento de los mapuche, mi propia comunidad recuperó un fundo agrícola en la zona de Ragnintuleufu en la década del 90′, usurpado con corridas de cercos y ventas fraudulentas a mediados del siglo XX por un colono bastante punga e inescrupuloso.

Hay mucha literatura al respecto, estudios, textos académicos, libros que explican esta realidad. El tema es más bien cómo el Estado se hace cargo de esta demanda territorial. Hoy ni siquiera existe un catastro oficial, hay una ventanilla abierta en Conadi, una eterna lista de espera y un negocio inmobiliario bastante turbio asociado al conflicto.

Diría que estamos en el peor de los escenarios. En Australia se avanzó en un tribunal especial que dirimió esos conflictos, en Nueva Zelanda se hizo lo mismo con el Tribunal de Waitangi. ¿Por qué no explorar ese camino? Respecto de la autonomía, si ello significa reconocimiento de derechos políticos, traspaso de competencias en diversas materias y eliminar el lastre de la burocracia estatal, por supuesto que estoy de acuerdo.

– ¿Qué opina de la petición que le hicieron los alcaldes mapuches a Sebastián Piñera para erradicar las forestales?

Me parece de sentido común. Las comunas forestales son las más pobres de Chile, eso no es un panfleto, es cosa de ver las estadísticas. Hay un tema con la Araucanía que poco se transparenta, esta especie de condena a ser zona de sacrificio ambiental y social para beneficio del centralismo capitalino.

La industria forestal no solo no tributa en la región, tampoco genera mucho empleo, la mayoría de sus faenas son hoy mecanizadas y el ejército de empresas subcontratistas que se ven beneficiadas proviene de otras regiones. Y por si ello no bastara, afectan la paz social por los conflictos de tierras abiertos que mantienen con comunidades y que se agudizan en violencia año tras año.

No se requiere ser un gran economista para advertir aquí un gato por liebre monumental. La industria forestal lucirá muy bien en el PIB y las cifras macroeconómicas pero no sucede lo mismo a nivel regional y comunal. Yo le daría un consejo a Eliodoro Matte, que deje atrás el siglo XIX exportador de materias primas y transforme Mininco en una empresa del siglo XXI. La finlandesa Nokia en sus inicios también producía pulpa de madera y hoy es líder mundial en comunicación y soluciones tecnológicas. Eliodoro, vender palos y pulpa es demasiado poco OCDE.

– ¿Qué le parece el viaje de la machi Linconao a Bolivia?

Entiendo obedece a invitaciones cursadas a ella con mucho tiempo de antelación y está en todo su derecho. Ella es una ciudadana libre, pudo salir del país sin ningún impedimento legal y puede viajar donde le plazca.

Su familia emitió por lo demás un comunicado muy clarificador afirmando que volverá a tiempo para comparecer en el segundo juicio oral. En lo personal la conozco, la he entrevistado para La Tercera y no tengo dudas que ella volverá a Temuco.

Pocos lo saben pero la machi es una persona muy respetuosa de los tribunales y razones tiene para ello. Se querelló hace años contra un importante empresario de la Araucanía, Emilio Taladriz, y ganó en la Corte Suprema.

Fue más tarde acusada de tenencia de una escopeta y fue absuelta. Por ese caso se querelló contra el Estado y ganó nuevamente. Y en el juicio del caso Luchsinger donde fue acusada también resultó absuelta. ¿Qué razones tendría para huir si ha ganado todos los juicios en tribunales?

Creo que muchos han sobre reaccionado con su viaje, el Fiscal Nacional hablando ya de una posible orden de extradición y el submundo de las redes sociales denunciando su “fuga” del país. Lo que yo veo en esos comentarios es puro racismo.

– La Araucanía es una región de derecha… ¿A ud. qué le acomoda más que sea de derecha o de izquierda?

Desde el punto de vista de una solución al conflicto y un cambio en la relación del Estado con los mapuche me da exactamente lo mismo, soy pragmático y realista al respecto. Como dijo Deng Xiaoping, “no importa el color del gato, importa que cace ratones”.

El problema es que hasta ahora ningún gato ha demostrado habilidad suficiente. Que sea de derecha el voto regional es un dato más de la causa. Lo ha sido históricamente, al menos desde la década de los 50′ y ello está muy relacionado con su perfil de región de propietarios agrícolas, dueños de fundo, colonos extranjeros también vinculados al agro y una gran población rural, un voto que es conservador en la Araucanía o en el Maule.

Es también una región con credos religiosos, el católico y el evangélico, muy activos y cuyos votantes se identifican con la agenda valórica de dicho sector político. Y un tercer factor es el atraso, la pobreza y el desempleo regional, un rezago económico que ve en el discurso pro crecimiento e inversiones de la derecha cierta esperanza de un mejor porvenir.

Si te fijas es un voto muy al estilo Donald Trump, de aquel granjero endeudado del Medio Oeste, blanco, creyente y provinciano que estaba harto de la elite demócrata de Washington.

– ¿Por qué cree que la campaña del terror de José Antonio y Felipe Kast con el llamado «conflicto Mapuche» tuvo su efecto en La Araucanía?

La Araucanía es un ecosistema especial, allí el conflicto entre el Estado y el pueblo mapuche es tema cotidiano, hay protestas, movilizaciones, juicios que acaparan por semanas la atención de los medios, es una región conflictuada y que en los últimos años ha visto incrementarse el antagonismo racial.

Es un escenario donde resulta muy atractivo para políticos inescrupulosos hacer campaña con el miedo al conflicto, a los mapuche, a la violencia rural, a todo lo que pueda amenazar la seguridad de tu familia, tus bienes, fuente de trabajo y propiedades. Y el miedo sabemos es un poderoso agente movilizador en política.

Esa es la gran paradoja de Evopoli. Uno observa en sus dirigentes y voceros en Providencia un discurso liberal, moderno, cosmopolita, multicultural pero apenas aterrizan en el aeropuerto de la Araucanía se vuelven por completo conservadores y retrógrados.

No olvidemos que Felipe Kast propuso que las Fuerzas Armadas se hicieran cargo de zonas como Ercilla. Eso es propio de regímenes no democráticos y una renuncia total al diálogo y la negociación, dos características esenciales de la política. ¿Por qué se da esta paradoja? La explicación creo es el votante Trump. Todos, desde Felipe Kast a su tío José Antonio disputaron ese voto que es mayoritario en La Araucanía. Le hablaban a ese votante. Esperemos, por el bien de la región, que a partir de marzo vuelva la cordura y la sensatez.

Carola Oyarce/El Muro

Foto: Agencia Uno

DEJA UN COMENTARIO

Please enter your comment!
Please enter your name here