Otro león sin dientes: asume nuevo director de la ANI

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Luis Masferrer (RN) se instala al mando de la vilipendiada entidad en medio de los cuestionamientos al sistema de inteligencia y a la labor de Carabineros en esta materia, luego del bochornoso episodio de la Operación Huracán.

PARTE DEL prestigio de una institución se puede medir según el interés y el tonelaje de las personas que están dispuestas a asumir su dirección. En el caso de la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI), su lastimada reputación a lo largo de los años y la poca relevancia que le otorga la autoridad política al rol del organismo, ha llevado a que sean muy pocos los personeros dispuestos a asumir esa función.

Por lo general lo terminan ejerciendo dirigentes de tercera línea, sin mayores ambiciones que ostentar un cargo en el aparato público. De hecho, el nombramiento del director de esta entidad siempre se relega para el final de los nombramientos de los gobiernos que asumen, y sin que tenga un mayor impacto mediático.

Solo la coyuntura marcada por la fracasada Operación Huracán y sus derivadas ha logrado que el nombramiento de Luis Masferrer como cabeza de la ANI tenga algo más de realce en la prensa. Especialmente considerando el contexto en el que se da esta designación, ya que el Presidente Piñera anunció como una de las primeras medidas al asumir, la reformulación del sistema de inteligencia nacional y la modernización de Carabineros.

Pero lo concreto es que se trata de un cargo sin mayor peso político, por lo que las decisiones que se adopten en torno a la transformación de la actual estructura de inteligencia se adoptarán en el corazón de La Moneda, donde el encargado de la ANI será más bien un actor de reparto, por más que el Ministro del Interior Andrés Chadwick se haya adelantado a señalar que el nuevo titular tendrá una labor “muy importante” en la modernización de la institución.

Sin ir más lejos, Masferrer viene precedido de otro cargo sin mucho “glamour” dentro del aparato público, cuando se desempeñó como director de Gendarmería durante la primera gestión de Piñera (2010 al 2013), en que tuvo que estar al frente de la crisis provocada por la tragedia que desencadenó el incendio en la cárcel de San Miguel.

Aunque el gobierno le ha tratado de dar un mayor revestimiento, el nuevo director de la ANI viene a asumir una institución que en papel debiese cumplir un papel fundamental en el orden y la seguridad del país, pero que a falta de herramientas legales y de espesor político es más bien un león sin dientes, y cuya institucionalidad no será sencilla de modificar debido a la minoría que tiene el oficialismo en el Congreso, sobre todo en una materia que genera mucha irritabilidad en los sectores de izquierda.

A esto se suma un prolongado y cansino debate sobre los cambios a la Ley Antiterrorista, que tienen al sistema de inteligencia nacional completamente desvencijado.

EL MURO

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