Las distintas lecturas del lento pero constante desangramiento de la Democracia Cristiana

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“Yo, hoy me siento más identificada con las posturas de Chile Vamos que con las de la Nueva Mayoría y con una alianza con Chile Vamos que con la Nueva Mayoría y el Frente Amplio”, esas fueron las palabras de Mariana Aylwin en diciembre de 2017. Su declaración, sin interpretaciones ni lecturas bajo el agua, le significó que el Tribunal Supremo de la DC evaluara sus dichos y su compromiso ético con la colectividad.

Aunque el Tribunal Supremo se podría tardar seis meses, antes de que la instancia se pronunciara sobre si sancionarla o no, la emblemática militante decidió abandonar, simplemente las filas del partido de la flecha roja por la forma en que la Nueva Mayoría y la DC  ejerce la política.

El analista político, Ricardo Israel, en entrevista con EL MURO plantea que “le quedaban pocas opciones a Mariana Aylwin, porque la situación se le hizo insostenible cuando pidieron su expulsión, a pesar de lo que significa el apellido Aylwin en la Democracia Cristiana, porque, en el fondo, fue una acusación profundamente anti-democrática, porque no se estaba juzgando conductas, sino, simplemente, opiniones políticas que, se supone, son la vida misma de un partido político.”

Agrega que “en general, las decisiones que ha sufrido la Democracia Cristiana a través de su historia, ha sido más bien de grupos intelectuales pequeños, incluso, cuando estaban en la antípoda las posiciones políticas como la Izquierda Cristiana y el MAPU, que eran grupos neo-marxistas, pero que tampoco eran muy representativos de la Democracia Cristiana. Yo creo que éste es un paso más en el proceso de la Democracia Cristiana, lo  mismo que le ocurrió al Partido Radical (RD)”.

Añade, en este sentido, que “el Partido Radical, comenzó de la misma forma su declinación, cuando comenzó a irse gente que se fue a otros partidos como Ricardo Lagos o como Genaro Arriagada y, después, orgánicamente, esto se fue hacia la izquierda y confluyó en un partido radical de derecha y de izquierda”.

Por su parte, la ex presidenta de la DC, Carolina Goic, en los medios de prensa, dijo frente a la renuncia de Mariana Aylwin en la DC, que “no me gusta  lo que está pasando, porque en el partido no sobra nadie. Ha sido por intransigencia… se trata de acallar a la gente. Espero que esto no siga pasando, que no se acreciente. Lo que gatilla todo es un tema de prácticas internas, cuando falta la fraternidad y para algunos pesan más los individualismos. Cuando un partido no enfrenta la fraternidad interna, se acrecienta la crisis”.

Por su parte, para el secretario nacional del Partido Regionalista Independiente (PRI), Eduardo Salas “la reconstrucción del centro político es una tarea que el PRI se ha impuesto en los siete años que lleva como partido político. Hemos pasado por distintas etapas, hoy se abre un nuevo canal, hay una corriente conocida como Progresismo con Progreso que estaba en la Democracia Cristiana, pero que, hoy día, se ha separado, definitivamente.”

Añade el dirigente del PRI que “a finales de 2007, expulsaron a Adolfo Zaldívar y muchos de nosotros que también éramos demócrata cristianos, construimos el PRI. Hoy, paradojalmente, no se trata de una sola persona, no se trata sólo de Mariana Aylwin, o de otra gente con la que hemos tenido contacto siempre. Hay una corriente política. Es un partido que estaba hace rato cuestionando cómo se alejaba la Democracia Cristiana del centro, cómo la cooptaba la izquierda y de qué manera abandona los elementos esenciales la DC. “

Eduardo Salas plantea, al mismo tiempo,  que “la tarea del PRI, del Progresismo con Progreso y de otros actores es reconstruir el centro político, lo que hemos llamado reconstruir la federación de centro que incluye a todos, con una gran convocatoria.”

En tanto, Pablo Lira, cientista político en conversación con EL MURO sostiene que “la renuncia de Mariana Aylwin viene a cerrar lo que han sido cuatro años malos para la Democracia Cristiana, durante el gobierno de Michelle Bachelet y, eso, tiene que ver con los malos rendimientos electorales que ha tenido este partido (DC), que fue la  principal fuerza política de la centro izquierda dentro del retorno de la democracia. Hay que recordar que tuvo dos Presidentes, Patricio Aylwin y Eduardo Frei-Ruiz Tagle”.

Añade Lira que “esta renuncia (de Mariana Aylwin) era algo que se veía venir. Hay que señalar que “Mariana Aylwin y parte de la DC, son personeros que han desempeñado cargos ministeriales importantes, han demostrado su rechazo a las reformas implementadas por (Michelle) Bachelet hace dos años. Este movimiento Progresismo con Progreso dentro de la Democracia Cristiana fue bastante crítico al gobierno de Bachelet y hay varias razones: tras la derrota electoral de diciembre y el mal desempeño de Carolina Goic en las elecciones de la primera vuelta, la marginación histórica de las elecciones parlamentarias de la DC el 2017, donde fueron apartados de la Nueva Mayoría, decantaron, finalmente, este escenario que pone el futuro de la Democracia Cristiana en entredicho”.

Daisy Castillo Triviños/EL MURO

Foto: Agencia Uno

 

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