José Díaz Nieva: “Kast podría representar el voto de la antipolítica, el voto protesta y de hartazgo de ciertos sectores sociales”

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Experto en historia política chilena contemporánea, y en especial de los sectores vinculados a la centroderecha, el historiador José Díaz Nieva analiza con EL MURO, el significado de los resultados electorales de José Antonio Kast, quien sorprendió en la primera vuelta presidencial con un 8% de lo votos.

Se ha visto como una gran novedad que José Antonio Kast obtuviera cerca del 8% de los votos en la última elección presidencial. Sin embargo, desde el regreso de la democracia han existido candidatos “alternativos” en la derecha. En 1989 fue Francisco Javier Errázuriz que obtuvo un 15%, en 1993 fue José Piñera con un 6% y en 1999 Frei Bolivar con menos del 1%. ¿Se pude establecer alguna continuidad de fondo en este tipo de candidaturas dentro de la derecha?

Yo creo que no, opino que los perfiles de esos candidatos han sido bien diferentes y las circunstancias históricas en las que se produjeron esos procesos electorales también lo fueron. El empresario Francisco Javier Errázuriz Talavera, que fue candidato en las elecciones de 1989, fue respaldado por una heterogénea fauna de formaciones  grupusculares, tales como  la ultraderechista Avanzada Nacional o el  Partido Liberal de Hugo Zepada Coll.

Pese a ello Fra Fra prefirió que los principales asesores de su campaña fueran parientes, amigos y antiguos colaboradores empresariales: Jorge Concha (gerente de Plan Vital), José Antonio Cousiño (antiguo director de la Escuela de Periodismo de la Universidad Católica y compañero del candidato en el Escuela Militar); Eduardo Laclaustra (gerente de marketing de la cadena de supermercados Unimarc); Iván Silva (gerente de división automotriz de CIDEF); o el mismo Jorge Gómez Balmaceda (alto directivo del Club de Deportes Santiago Morning y primo de Errázuriz). En relación a su posición política éste llegaría a afirmar  “haber votado por el SÍ con el corazón en el NO”. Era un digno representante de la vieja aristocracia y de la nueva clase empresarial;  en lo político, con su mensaje populista del “CENTRO-CENTRO”, representaba una opción que le situaba más allá de la derecha y la izquierda; y ello a pesar de algunos compañeros de viaje, cuya presencia no afectaría en demasía.

El caso de José Piñera en 1993 es diferente; él fue desplazado por las cúpulas de RN y la UDI de sus aspiraciones presidenciales, decidiendo -entonces- concurrir en solitario y al margen de las formaciones partidistas de la derecha; de hecho ni siquiera acudió como pre-candidato independiente en la Convención que la derecha realizó y en la que se eligió a Arturo Alessandri Bessa,  curiosamente respaldado por buena parte de los independientes allí presentes.

La candidatura de Jose Piñera, exministro del gobierno militar en varias ocasiones, pudo representar a algunos sectores sociales identificados con el pinochetismo, sin que el general realizase ninguna manifestación expresa o tácita que lo respaldase, aunque si recibió el apoyo de Mónica Madariaga y Sergio Melnick, al igual que él antiguos ministros  del gobierno militar.

Pero los intentos de la centro-derecha de desvincularse del pasado inmediato no eran tan fuertes como en años posteriores. En este caso, y en cierta medida, su candidatura pareciera tener algunos rasgos  comunes con la candidatura de José Antonio Kast.

En 1999 Arturo Frei Bolívar sería el candidato de una disminuida y moribunda Unión de Centro Centro-Progresista. En este caso convendría recordar que Frei Bolívar había sido expulsado del PDC, formación en la que había militado toda su vida y al que pertenecía por razones obvias. La causa de esa expulsión pudo estar relacionada a la visita que éste realizó al general Pinochet durante su estancia en Londres.

El pinochetismo sociológico optó por votar a Joaquín Lavín, y Frei Bolivar, pese al peso de su apellido, no logró arrastrar ni un solo voto procedente de la democracia cristiana. La votación de la UCC bajo de los 67.822 votos de las parlamentarias de 1997 a los 26.812 votos logrados por Frei Bolivar.

La candidatura de José Antonio Kast no guarda relación con ninguna de las anteriores, aunque pueda tener algunos puntos -mínimos- en común con aquellas. Kast representa tal vez el espíritu del gremialismo de Jaime Guzmán, que muchos creen que ha sido abandonado por la UDI. Kast representa la crítica a los gobiernos concertacioncitas y sus sucesivas variantes, pero también a la política de la derecha piñerista; Kast representa el voto de aquellos que defienden los valores de la vida desde el mismo instante de la concepción y del matrimonio entre un hombre y una mujer, lo que le ha significado un importante respaldo del voto evangélico; Kast representa la defensa del legado del gobierno militar ante los esfuerzos de la centro-derecha política de distanciarse del mismo y qué duda cabe que Kast también podría representar el voto de la antipolítica, el voto protesta y de hartazgo de ciertos sectores sociales.

La votación obtenida por José Antonio Kast, ¿Se puede ver como el inicio de una radicalización de la derecha chilena, que se podría acentuar en caso de triunfar en la segunda vuelta Alejandro Guillier? Se lo pregunto porque con la derrota de Alessandri en 1970 la derecha al ver que no podía ganar con su mejor carta se radicalizó

Yo creo que no. Kast representa lo que en el seno del Parlamento Europeo sería el Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos, liderados por el Partido Conservador británico o el polaco Ley y Justicia, y quiero recordar que en el marco de ese mismo parlamento existen otras bancadas situadas más a la derecha, y que dan voz a los sectores euroescépticos: el llamado Grupo Europa de la Libertad y la Democracia Directa y el Grupo Europa de las Naciones y de las Libertades.

En referencia a la segunda parte de su pregunta tan solo recordar que en 1970 no solo fue la derecha quien se radicalizó, también la izquierda lo hizo en el intento de poner un modelo político al conjunto de la sociedad, y ello por no hablar de la Democracia Cristiana, ellos puede que no fueran los primeros en salir a la calle y encabezar las protestas contra la Unidad Popular; pero desde luego su papel en el periodo fue clave.

En los tiempos de la UP todos juraron  a un proceso radicalizado y rupturista. Eran además los tiempos de la Guerra Fría, hoy los tiempos  históricos, tanto al interior como al exterior, son otros.

“José Antonio Kast ha logrado penetrar donde el candidato de RN-UDI no ha logrado calar, recuperando el espíritu de esa UDI popular de Jaime Guzmán y de Simón Yévenes. Recordemos que el gran enfado de la izquierda no es que Jaime Guzmán ganase a Ricardo Lagos, sino que lo hiciera en Santiago Poniente, una circunscripción que la izquierda consideraba como propia.”

A su juicio existen corrientes dentro de la derecha chilena que no se sienten identificadas con la idea de una centroderecha como la que representa Sebastián Piñera, es decir, más hacia el centro y de carácter más liberal.

La derecha se ha nucleado desde los inicios de la transición entorno a RN y la UDI, si bien han existido otras formaciones como el Partido del Sur, localizado en la Araucanía, o la UCC, formaciones que no sobrevivieron a los estertores del siglo XX.

En tiempos más cercanos aparecieron formaciones nuevas: Amplitud y Evópoli. La primera bajo la dirección de Lily Pérez -antigua militante de RN desde sus inicios- y en la que se integraron otros militantes de la misma como Joaquín Godoy Ibáñez. Ellos representaban los sectores más de avanzada del partido, sectores que no dudaban en criticar abiertamente el gobierno militar y sus vinculaciones con temas como la violación de los Derechos Humanos;  o de mantener posiciones más aperturistas en temas valóricos.

Por aquellos años también hacia su entrada en escena Evópoli, impulsada por Felipe Kast, un sobrino del que ha sido candidato presidencial -el mismo fue pre-candidato-  y Luciano Cruz Coke; ambos sin pasado político determinado, aunque se podría hablar de las relaciones del primero con el Instituto Libertad y Desarrollo, y del segundo con la vieja Avanzada Nacional, aunque en este caso habría que referirse a la juventud del susodicho y a las vinculaciones con la citada organización de su padre, el extinto abogado Carlos Cruz-Coke. Las diferencias entre ambos serían difíciles de precisar.

También se podría recordar que una parte de la familia liberal, la que optó por el NO en el plebiscito de 1988, ha integrado las diversas coaliciones gubernamentales de la centro izquierda, primero como Partido Alianza de Centro; después como Partido Liberal.

Hoy existe otro Partido Liberal, creado en el 2013 y que se reconoce heredera de “los movimientos liberales del siglo XIX que dinamizaron la política, economía y cultura de aquella época, siendo críticos del conservadurismo imperante”. Sería la representación de la Internacional Liberal en Chile, aunque haya optado por su integración en el Frente Amplio.

Analizando las ideas o mensajes que José Antonio Kast desplegó durante su campaña presidencial, ¿Con que otras expresiones históricas de la derecha podría ud. asimilarlo?

Creo que esta pregunta ya la contestó el historiador Gonzalo Rojas al afirmar que el proyecto político de José Antonio Kast “se inserta en el gran proyecto de Jaime Guzmán”. Otros podrían ver en él a un representante del viejo Partido Conservador, liberal en lo económico, tradicionalista en los valórico.

Parecería claro que si tuviéramos que mirar al pasado para identificar a José Antonio Kast con alguna de las corrientes políticas existentes en tiempos pretéritos estas serían el conservantismo y el gremialismo. Kast no representa, ni guarda relación directa, con el nacionalismo, y mucho menos fascismo, en cualquiera de sus variantes… más allá de las habituales descalificaciones que contra él se puedan dirigir.

Se ha señalado con frecuencia que Jaime Guzmán fue el último articulador de una síntesis liberal-conservadora de la derecha chilena, la que seguiría vigente hasta hoy. ¿Candidaturas como la Kast son una superación de esa síntesis o es una reafirmación de una síntesis que va quedando obsoleta?

Creo que esta pregunta ya ha sido contestada con anterioridad.  Pero debo matizar que  -sin compartir las tesis de Jose Antonio Kast, sobre todo en materia económica – no creo que sus ideas vayan quedando obsoletas, puede que estas no sean compartidas, puede que muchas personas lo traten de presentar como un talibán, pero lo cierto es que ha logrado atraer una parte considerable del electorado que no se sentía representada, que se sentía realmente abandonada, por la clase política.

Hoy en día son pocos los que dicen NO al aborto, NO al matrimonio homosexual, los que solicitan y reclaman una lucha frontal contra la delincuencia, los que defienden la libertad de educación de los padres frente a la intromisión estatal, la probidad estatal, el fortalecimiento de la sociedad y de los cuerpos intermedios. Puede que esas tesis sean obsoletas, pero esas tesis han concitado un 8% del respaldo  de la población.

Ud. es un experto en la historia del nacionalismo chileno. Con la creciente radicalización del escenario político nacional, ¿Ve ud. posible el surgimiento de corrientes de ese tipo dentro de la derecha?

No creo que en Chile pueda emerger, al menos en el corto plazo, una corriente política de esas características. Existen agrupaciones muy dispares entre sí y sin mayores lazos de afinidad: Acción Identitaria, que trata de imitar el fenómeno italiano de Casa Pond, la llamada Convergencia Nacional, en la que se dan cita algunos viejos nacionalistas, o el MRNS, del que recientemente algún medio de comunicación se ha hecho eco dada su fuerza en algún conocido Liceo santiaguino.

Los primeros ponen el énfasis en el tema de la inmigración de haitianos y colombianos, cuando este no plantea los problemas que la inmigración musulmana o subsahariana acarrean en la vieja Europa; otros aún viven en los tiempos de la Guerra Fría olvidando que el muro de Berlín ha caído hace casi 30 años; a casi todos ellos les faltaría actualizar su discurso y su estética.

Faltaría un grupo de intelectuales comprometidos; una organización fuerte; un apoyo económico; un proyecto coherente. Además el nacionalismo criollo no ha sido una corriente uniforme, el nacionalismo republicano de la Generación del Centenario guarda cierta distancia con el nacionalismo fascista de un González von Marées; el nacionalismo populista del Agrario Laborismo se desmarca del nacionalismo anticomunista de un Jorge Prat, y el nacionalismo que pudo representar en Partido Nacional en los tiempos de la Unidad Popular no se identifica necesariamente con lo que podemos llamar el nacionalismo pinochetista, si es que se puede hablar de tal.

Se ha visto en otros países como derechas nacionalistas , como la representada por Marine Le Pen, han alcanzado triunfos considerables, logrando unos resultados que se podrían calificar de sorprendentes ¿Cree ud. que hay espacio para expresiones de este tipo actualmente en nuestro país?

Esta pregunta ya está respondida con anterioridad, pero en relación con el proyecto del Front National francés me gustaría realizar algunas precisiones. La gente tiene la imagen del Front National del viejo Jean Marie Le Pen; pero el actual Front National es muy diferente  a aquel.

Por poner solo un ejemplo, baste recordar que el programa económico del primero  se inspiraba en la Revolución Conservadora de una Margaret Thatcher o de un Ronald Reagan; en cambio, el actual FN se ha alzado en el defensor de los derechos de los trabajadores y del Estado Social del Derecho, ocupando el espacio que ha ido dejando la izquierda. Hoy en día el Front National es el partido obrero por antonomasia en la patria de Juana de Arco… Por cierto sería digno de estudio analizar quienes y por qué han votado por José Antonio Kast en poblaciones como Lota (20,31%)  y Coronel (19,25%), donde el candidato disidente de la derecha ha obtenido algunas de sus mejores votaciones.

En este sentido quisiera recordar que la votación de Kast en relación a la obtenida por Piñera aumenta en poblaciones consideradas más populares, véase los resultados logrados en comunas como Cerro Navia, Puente Alto, Conchalí,  La Pintana o  Renca y compárese con los de Vitacura, Providencia o Las Condes.

José Antonio Kast ha logrado penetrar donde el candidato de RN-UDI no ha logrado calar, recuperando el espíritu de esa UDI popular de Jaime Guzmán y de Simón Yévenes. Recordemos que el gran enfado de la izquierda no es que Jaime Guzmán ganase a Ricardo Lagos, sino que lo hiciera en Santiago Poniente, una circunscripción que la izquierda consideraba como propia.

EL MURO

 

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