Historiador Cristián Garay y La Haya: “Chile carece de un discurso histórico que sí aparece como muy potente dentro de Bolivia”

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FOTO: RODRIGO SAENZ/AGENCIAUNO

Los alegatos de Bolivia y Chile en la Corte Internacional de La Haya, han sido en estos últimos días, uno de los temas que se han tomado los medios de comunicación, tanto en nuestro país como en Bolivia, por la implicancia y connotación que la materia implica, en el marco de la jurisdicción internacional. Eso, sí, en Bolivia sólo se habla de sus alegatos y defensa, no de lo que Chile dice, como una forma de concientizar a su pueblo,

Cristián Garay, historiador y académico de la Universidad de Santiago, y quien escribió un libro sobre el Tratado de 1904, analiza con EL MURO, paso a paso, lo que está ocurriendo en Holanda, y los aciertos y desaciertos que, hasta ahora, se han cometido.

En este sentido, plantea que “partiría diciendo que, hoy día, hay un conjunto de estudios que al examinar no sólo los alegatos, sino el discurso general de los últimos cien años de Bolivia y los últimos cien años nuestros, que evidencian algunas características que explican la estructura de ambos discursos”.

“El discurso boliviano se esboza sobre la emotividad, reposa sobre una invocación general a la humanidad, reposa sobre la idea de que Bolivia es la víctima de la fuerza y de que la humanidad como tal no ha contemplado una catástrofe similar”. Agrega que “con todo lo exagerado que es, porque esto supone que el Holocausto era menos que la situación de Bolivia, que la matanza de los Armenios era menos, que la participación de Polonia era menos”.

Según Cristián Garay, “del lado nuestro, el discurso es más bien racional-jurídico, levanta muy poca empatía, carece de un discurso histórico que sí aparece como muy potente dentro de Bolivia. El discurso de Bolivia es un discurso histórico, en general, poco historiográfico, es decir, fue hecho por abogados, por políticos, mientras que la historiografía nuestra, de más de sesenta años, es una historiografía de universidad, por tanto, se ha producido algo que es bastante obvio cuando uno lo ha estudiado”.

-¿A qué se refiere, puntualmente?

La visión histórica de Bolivia es monolítica, es una sola y es invulnerable a cualquier cuestionamiento. La historiografía chilena tiene más de una visión y si bien es cierto que la diferencia es minoritaria, existe, gente como Gabriel Salazar y cierta ambigüedad de los estudios de Eduardo Cavieres.

No hay un discurso único, digamos, pero sí hay un discurso racional. Entonces, cuando uno mira el discurso nuestro en los últimos años, en estas últimas 72 horas, uno se explica por qué Chile habla menos de historia y más de jurisprudencia, del derecho, mientras que la argumentación boliviana descansa sobre la interpretación unilateral. Evo hace una actualización de un discurso que era criollo, que era “blanco”.

¡Los jueces de La Haya no son ángeles!

-¿Las autoridades y quienes están a cargo de los alegatos en La Haya, en la práctica, efectivamente se habrán preocupado de informarse de la nueva historiografía chilena, de ir aprendiendo con el tiempo?

Lo que creo que ha pasado es que como el discurso de siempre ha sido jurídico, lo histórico es solamente como un refuerzo al respecto. Entonces, cuando tú tienes una visión jurídica los hechos te aparecen en función de la conveniencia de una determinada argumentación. Al revés de lo que pasa con los bolivianos que lo que hacen es, primero, articular un discurso y después lo van rellenando jurídicamente.

-¿Hay una serie de factores, en la práctica, en la Corte Internacional de La Haya en donde no sólo pesa lo jurídico?

La Haya es un tribunal donde concurren dos tradiciones jurídicas distintas: la tradición jurídica del Continente y la estructura anglosajona que enfatiza la costumbre y que se basa más en la jurisprudencia.

Nosotros, nos ajustamos siempre a una exposición de corte jurídico positivista que no suele tener en cuenta el contexto y el contexto es de hecho. Entonces, cuando uno tiene que llegar a transmitir eso, lo que sucede siempre es que un discurso jurídico no construye, normalmente, un discurso extra, histórico, ni político, ni comunicacional y los jueces de La Haya no son tampoco ángeles, entonces, tienden también a sentir cierta coincidencia con ciertas situaciones, por ejemplo, con el colonialismo, la opresión, la situación de los indígenas.

Esas cosas, no están en ninguna ley, pero son parte de un criterio de evaluación. Es decir, Bolivia como víctima es más creíble que Chile como víctima y, ahí, radica por qué la debilidad jurídica se va a complementar siempre con un componente como discurso.

Daisy Castillo Triviños/EL MURO

Foto: Agencia Uno

 

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