Gabriel Salazar: El Frente Amplio así como no se jugó con Guillier tampoco lo hizo por los movimientos ciudadanos

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“No hay una tendencia en la ciudadanía a desafectarse o dejar de creer en la clase política en general,  lo que estamos viviendo hace años es una profunda crisis de representatividad, hacia los llamados representantes en el Estado. Eso, determina que las elecciones pierdan el carisma que tenían en otros tiempos. No nos entusiasma mucho, sabemos que no se va a resolver nada de fondo, si estos señores siguen reproduciéndose en la dirección del Estado y del destino del país”.

Con esta afirmación, Gabriel Salazar, premio Nacional de Historia –en 2006- inicia la conversación con EL MURO, analizando el escenario que antecede a los comicios en segunda vuelta presidencial, del próximo 17 de diciembre.

El historiador y académico plantea que “la situación, de todas maneras, pese a que hay desafección y desinterés por esta elección, va a ser una elección estrecha, probablemente, del orden de un 52% versus un 47% y, eso, le da un mínimo de tensión. Las fuerzas están relativamente parejas, miradas fríamente, porque si votaran todos los que no lo quieren hacer, indudablemente, esos son votos de derecha”.

-¿Tal vez, ni Sebastián Piñera ni Alejandro Guillier son los mejores candidatos que pudiéramos tener. Quizás en la clase política no hay mayores referentes ni figuras con trayectoria que se puedan levantar como abanderados presidenciales y tenemos los que tenemos, porque no hay más alternativas?

Sobre eso, la clase política ha demostrado a lo largo de toda la historia chilena que no está capacitada ni quiere, en el fondo, cambiar sustantivamente la Constitución política que había cuando llegaron al control del Estado.

La clase política no ha cambiado nunca la Constitución política que le dio forma, ni la de 1833, ni la de 1925, ni la de 1980. Es por esa razón, que ya la ciudadanía no cree en la clase política, si se va tomar en cuenta los cambios profundos que ésta necesita y quiere. Además, por otro lado, Sebastián Piñera no va a innovar, por más que diga que va a cambiar el modelo neoliberal, porque él pertenece por identidad al modelo neoliberal y ese modelo, si lo vemos comparativamente con el resto del mundo, es un modelo neoliberal perfecto, entonces, él no puede renovar este modelo para perfeccionarlo, sólo podría renovarlo un poquitito para hacerlo más masticable o digerible por la sociedad civil.

-¿Y qué pasa en el caso del abanderado oficialista Alejandro Guillier?

El problema de (Alejandro) Guillier es que él debería y, en cierto modo, podría intentar cambiar esta situación, pero es muy complicado. ¿Quién puede cambiar, realmente, esta situación a fondo? No es la clase política, sino la ciudadanía y, por tanto, Guillier tendría que tomar en serio a la ciudadanía, no sólo para pedirle apoyo, sino para apoyar el gobierno de la ciudadanía, para que éste tome el camino del proceso constituyente y, por sí misma, redacte o proponga una nueva Constitución y, eso, para Guillier es muy difícil, porque la clase política que lo va a acompañar en el gobierno, incluso, el Frente Amplio, no se va a jugar por eso.

Lo que puede hacer Guillier es profundizar, un poco, las reformas que estableció Michelle Bachelet, que trató de imponer a través de su gobierno, que son obviamente reformas a medias, entre otras cosas, porque no participó en ninguna de esas reformas, activamente, la ciudadanía.

Según el académico, lo que se juega en esta última instancia del 17 de diciembre es muy poco. “No nos entusiasma mucho, sabemos que no se va a resolver nada de fondo”, advierte de manera categórica.

-¿Cómo evalúa que el Frente Amplio optara por no darle de manera, explícita, el respaldo al candidato, Alejandro Guillier y no llamara a sus adherentes a votar en favor del candidato oficialista?, ¿qué lectura se puede hacer de esa decisión?, ¿no se quieren “quemar” si el candidato de la Nueva Mayoría pierde en la segunda vuelta del 17 de diciembre?

La historia de Chile es muy prolífica en dar algunos ejemplos muy similares. En 1850, los liberales que estaban fuera del Estado, fuera del Congreso, cuando se organizaron para luchar, primero contra las armas en contra del Estado pelucón y, después, querer entrar al Congreso por la vía electoral, representaron una esperanza muy similar a la del Frente Amplio, hoy en día.

Era gente joven, prometían cambios, querían ser distintos y estaban desde la calle planteando las demandas. Este mismo cuento se repite, en los años 1968 y 1970 con la aparición de los radicales, de los democráticos, entonces, el mismo cuento se repite en los años 1910, 1914, 1918 de comienzos del Siglo XX con la aparición de los socialistas de todos los colores y lo mismo ocurrió con la Democracia Cristiana en 1965.

¡El Frente Amplio: nada nuevo!

-¿Y qué revela ese escenario que se da hace años y que se está repitiendo ahora?

En todos los casos, la alegría ya viene, el sol que renace, la nueva juventud, por ejemplo, en todos los casos, eso se frustró. El Frente Amplio, hoy día, es un movimiento más de estas situaciones que se han producido desde la calle contra un sistema, pero vamos a entrar al sistema para cambiarlo desde dentro, entonces, desde esa perspectiva, mirada históricamente, creo que el Frente Amplio es algo más de las tantas esperanzas que se han dado en la historia de Chile y que han resultado al final como lo que pudo haber sido y no fue. Ahora, si el Frente Amplio fuera distinto, tendría que superar esta condición de ser un conglomerado de trece grupos y colectivos distintos y tendría que comenzar a definirse por una sola vía y esa única vía que tienen es asimilarse al movimiento ciudadano, no jugar a los pactos para entrar al Estado y gobernar desde dentro, porque eso sería un fracaso histórico, por eso, no se definieron por apoyar a Guillier, ni se definieron por apoyar, directamente, al movimiento ciudadano.

¡En esta elección se juega muy poco!

-En la segunda vuelta del 17 de diciembre, desde el punto de vista histórico, ¿qué es lo que está en juego ese día? Algunos hablan que con Piñera hay retroceso y con Guillier avance…

Lo que se juega en última instancia es muy poco, o dar un paso adelante con Guillier para profundizar las reformas de Michelle Bachelet o un pasito atrás en el caso de Piñera, pero que no se note, porque no puede notarse el paso atrás allí y tendrá que dar un medio paso adelante con una política micro-populista o neo-populista como queramos llamarlo y, eso, es muy poco.

Lo que la masa ciudadana quiere es una cosa más profunda, lo que está en juego es un pasito adelante o medio pasito adelante, con un probable paso atrás, pero, insisto, eso es muy poco. En ese sentido, es un gobierno más. Todos los gobiernos de Chile se han encontrado en una situación parecida, desde Diego Portales en adelante, porque ninguno se ha jugado en cambiar a fondo lo que la ciudadanía quería cambiar a fondo.

-¿Cuánto puede influir, en términos prácticos, la cuestionada segunda administración de Michelle Bachelet para las elecciones, el tener un mal gobierno que antecede a estas elecciones presidenciales?

Bueno, influye sólo en la medida que puede darle al eventual gobierno de (Alejandro) Guillier un tinte progresista, de avanzar en el proceso de reformas. Recordemos que las reformas comenzaron antes con el Frente Popular y todos fueron avanzando con medios pasitos, hasta que (Salvador) Allende quiso dar un paso grande ¡y mira lo que le pasó! Guilier no va a poder hacer la jugada de Allende, es muy dudoso que lo haga, no hay un grupo que lo apoye, decididamente, en hacer una revolución, ninguno, ni siquiera el Frente Amplio. Lo que permite este gobierno, a medias, realizado por Bachelet en este plano de las reformas, es intentar profundizarlas, pero con meros pasitos.

Daisy Castillo Triviños/EL MURO

Foto: Agencia Uno

 

 

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