Eric Parrado (SBIF) y el desprestigio institucional de la Superintendencia de Bancos

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Desde que el 11 de marzo de 2014 Eric Parrado asumiera como Superintendente de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF), el economista de la Universidad de Chile ha logrado lo que ya parece ser una constante en los últimos años: el desprestigio institucional de los organismos técnicos del Estado.

Así como se ha destruido la credibilidad institucional que alguna vez tuvo el Servicio de Impuestos Internos (SII), debido a su actuación política y sujeta a “caprichos”, más que a criterios técnicos y objetivos (como lo dijo la propia Contraloría General de la República), en el caso conocido como “platas políticas”, la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF) parece estar cayendo también por el fatal precipicio del desprestigio institucional, de la que de la mano de su actual superintendente Eric Parrado.

El “papelón” de la multa a Corpbanca

“Faltas graves al debido proceso” fue lo que determinó hace pocos días la Corte Suprema, por cuatro votos contra uno, sobre el actuar de la SBIF al aplicar una multa por US$ 30 millones a Corpbanca, (30 diciembre 2015) hoy Itaú-Corpbanca, por, supuestamente, haber excedido del límite de crédito de 10% sobre su patrimonio en los préstamos efectuados a las sociedades controladoras de SQM.

Cabe recordar que la SBIF ya había perdido este punto en la Corte de Apelaciones (31 agosto 2016), la que había ordenado restituir el monto de la multa, pues a juicio de la Corte, “en el presente caso se constata de manera fehaciente que no fueron respetadas las normas del debido proceso sancionatorio”, agregando que la actuación del SBIF no se sujetó a “condiciones mínimas de racionalidad y justicia” y que la acusación de la SBIF se habría realizado en una simple carta y con “escasos fundamentos”.

Tan contundente pronunciamiento por parte de la justicia, sobre temas tan elementales como son los principios básicos del debido proceso (que se enseña a los alumnos de 2° año de cualquier facultad de derecho, en el ramo derecho procesal I), sin duda que dejan el nombre y el prestigio de la SBIF en un grave cuestionamiento.

Además, este actuar a primera vista incomprensible, ha generado suspicacias en más de algún entendido en materia de bancos, y ha llevado a especular sobre los verdaderos intereses detrás de la postura de la SBIF, la que en su momento afectó a una de las más importantes fusiones ocurridas en la banca nacional en los últimos años como fue el caso de Itaú y CorpBanca.

El “errático” actuar en el caso CAVAL y el escándalo de los bonos del BancoEstado

Pero las actuaciones cuestionables de la SBIF no se quedan en el caso Itaú-Corpbanca. Es así como aún se recuerda el tremendo daño a la credibilidad de la entidad fiscalizadora que produjo la actuación de Eric Parrado en los casos CAVAL y BancoEstado. 

En el primero de ellos -que involucraba al hijo y la nuera de la Presidenta Bachelet-, Eric Parrado apareció en los medios de comunicación -a los pocos días de estallar el escándalo- afirmando categóricamente que en dicha operación la SBIF no había detectado “infracciones legales y normativas que pudieran poner en riesgo a los depositantes y la solvencia del Banco” (Banco de Chile). Lo anterior, después de las constantes declaraciones del Ministro Secretario General de Gobierno (s) de la época, José Antonio Gómez, pidiendo un rápido pronunciamiento a la SBIF, lo que fue visto como una abdicación de Eric Parrado a la presión política de la Moneda, dejando en entredicho la reputación institucional de la superintendencia.

A su vez, Eric Parrado no mostró la misma “diligencia” y “rapidez” para actuar (se demoró solo siete días en dar su opinión sobre el caso CAVAL), cuando estalló el escándalo de los bonos por US$ 83 millones de dólares que el BancoEstado entregó a sus trabajadores para poner fin a la negociación colectiva en marcha y que posteriormente terminaría costándole el cargo al presidente del directorio.

En dicha oportunidad, consultado el actual Superintendente si el BancoEstado había hecho provisiones para enfrentar el compromiso de los millonarios bonos que pagaría a sus trabajadores, y que representaban nada menos que más del 50% de las utilidades del Banco, Eric Parrado simplemente no supo responder a los requerimientos de la prensa y dio a entender que no fiscalizaba según lo que aparecía en los medios.

Lo anterior, en clara contradicción con su actuación en el caso CAVAL, en donde a propósito de una entrevista en el diario La Tercera, señaló: “Cualquier hecho relevante que pudiese afectar negativamente a una entidad bancaria es de competencia de esta Superintendencia, la cual dispone de amplias atribuciones para ejercer su rol fiscalizador. Este rol lo ejercemos en forma permanente”.

Cuando los diputados discutieron su remoción

Otro fuerte cuestionamiento a la labor de Eric Parrado al mando de la SBIF se dio también en la Cámara de Diputados, a propósito de la investigación sobre la seguidilla de fraudes financieros que durante 2016 habrían cometido empresas como AC Inversions, IM Forex e Investing Capital, y que afectaron a más de 10.000 personas e involucraron un monto defraudado cercano a los $ 182 mil millones de pesos.

En su defensa por la falta de fiscalización de la SBIF a las empresas acusadas, el SBIF Eric Parrado, señaló ante la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados, que la SBIF se regía por lo que llamó el “perímetro de fiscalización”, afirmando que:

“La legislación delimita en forma clara las empresas financieras sujetas a la fiscalización de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras a través de dos pilares principales: el principio de legalidad y el de certeza jurídica”, señalando que, “Esto quiere decir que desde la perspectiva de los organismos supervisores, sólo se puede hacer lo que está expresamente definido por ley.  Por el lado de la certeza jurídica, desde la perspectiva de los particulares, solo puede ser fiscalizada o regulada una actividad económica si una ley así lo dispone, atendido el derecho a desarrollar actividades económicas”

Sin embargo, al pronunciarse sobre la responsabilidad administrativa y política de los organismos públicos competentes, la Comisión Investigadora de la Cámara Baja afirmó que: “Cuesta comprender que el mismo superintendente de Bancos (Eric Parrado) limite per se su actuación y facultades regulatorias”, agregando que es de su propia competencia “la extensión del perímetro regulatorio, pues a él corresponde la interpretación de las leyes que regulan la fiscalización”.

El informe de la Comisión Investigadora agregó también que que la interpretación que la SBIF hizo de los artículos 2 y 39 de la Ley General de Bancos (LGB) “es restrictiva”, y “que un análisis de la historia fidedigna de la ley le permite colegir indubitadamente que aquel articulado se refiere a las ‘extintas financieras’, usando al efecto una técnica de interpretación originalista, que no se condice con el actual escenario post positivista y constitucionalista vigente en nuestro país” y calificando su accionar de “insuficiente”.

Por último, el informe dejó también constancia de la discusión sobre la remoción de Eric Parrado (SBIF) y Carlos Pavez (SVS), por su actuación en el caso, señalando que:

“Si bien para una minoría de integrantes de la Comisión no haber realizado dicha actividad importa una evidente falta de servicio que haría recomendable la remoción del Superintendente, la mayoría de sus miembros estima que no existen antecedentes que ameriten la aplicación de dicha sanción.”

Sin embargo, el miembro de dicha comisión, el diputado José Manuel Edwards (ex RN), declaró que “la gente de la Nueva Mayoría simplemente no quiere que haya ningún responsable. Si bien hay un acuerdo general de que esto es muy grave y que no se hizo lo suficiente, se establece responsabilidad, pero no que se ejecute esa responsabilidad política, que se hace a través de los cargos”.

El desprestigio institucional de la SBIF

Todo lo anterior y teniendo como antecedente la actual situación del Servicio de Impuestos Internos (SII) por el caso “platas políticas”, hace mirar con cuidado el rápido desprestigio y falta de credibilidad en que están cayendo organismos supuestamente “técnicos” del Estado, como lo es la SBIF.

Es preocupante que instituciones consideradas hace poco tiempo atrás como intachables y de gran prestigio, no solo a nivel nacional sino que también a nivel latinoamericano, sean hoy día fuertemente cuestionadas por su actuar “parcial” y por momentos, derechamente “politizado”.

Con el último “papelón” sufrido ante la Corte Suprema en el caso Corpbanca, el SBIF Eric Parrado ha comprometido, una vez más, el prestigio institucional de la SBIF. El reciente fallo no solo demostró que la SBIF actuó en forma “parcial”, sino que además con una falta de competencia técnica que resulta sorprendente en una entidad de la importancia de la SBIF, lo que se viene a sumar a la seguidilla de actuaciones “erráticas” del Superintendente Eric Parrado, las que en su conjunto ponen seriamente en entredicho la real independencia, imparcialidad y capacidad técnica de la SBIF.

EL MURO

Foto: Agencia Uno

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