Detractores de Fuad Chaín temen instrumentalización de la DC si éste llega a presidir el partido

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Fuad Chahin

Si bien el ex parlamentario está convencido de que ganará las elección interna, el escenario no parece resuelto a su favor. Hay quienes desconfían de su falta de liderazgo y su inclinación a estar del lado de las cúpulas y no de los militantes de base.

La Democracia Cristiana vive semanas cruciales. El próximo 27 de mayo será una fecha clave para el partido, que se encuentra aislado en el bloque opositor, sin liderazgos representativos, ni capacidad para influir en el mundo de la centroizqueirda. Además, sus bases reclaman no ser escuchados por la dirigencia central, a quienes acusan de haberlos marginado de la toma de decisiones.

Tras la nueva renuncia de militantes, la actual presidenta, Myriam Verdugo, aseguró que “las peleas deben darse desde dentro”, en un desesperado llamado para evitar que la hemorragia siga desangrando a la colectividad.  Verdugo ha manifestado su inquietud también ante la posibilidad de que aquellos que han emigrado formen sus propios movimientos políticos que le disputen el centro a la DC.

Sobre este punto, la actual timonel falangista ha manifestado que “más partidos no significa mejorar la política”. Además, ha afirmado que “éramos 110 mil militantes y hoy alcanzamos los 31.000. Algo hicimos mal, que no fuimos capaces de entender y tenemos que recuperar la voz popular y la militancia. Vamos a trabajar para superar el momento crítico que está viviendo la Democracia Cristiana”.

La caldera interna

Sobre el escenario presente, personeros al interior del partido advierten que el ambiente en la colectividad está cada vez más tenso, planteando que los ánimos están “caldeados” y las relaciones tirantes. Las mismas voces aseguran que de cara a las elecciones de mayo el proceso se ve complejo. Afirman que “no hay mucha disposición de parte de las bases, ya que no asoma ningún liderazgo que sea capaz de lograr levantar el entusiasmo y la confianza de los militantes de que el partido se pondrá de pie”.

En medio de este enrevesado panorama, la carta para asumir la conducción del partido es el ex diputado, Fuad Chahín, quien ha encabezado la tarea de convencer a otros militantes de que no se vayan.

Aun cuando Chahín parece concitar un apoyo transversal en las actuales condiciones, en el partido indican que no existe mayor convencimiento de que él sea la carta adecuada para dirigir a la Democracia Cristiana en este difícil trance, entre otras razones, porque Chaín perdió peso al dejar de ser parlamentario. Hay quienes manifiestan que su derrota es el resultado de haber estado siempre apoyando por las cúpulas de poder, de haber sido protegido por ellas, y que por esa misma razón, no fue respaldado en los comicios de noviembre pasado.

Su opción, apuntan algunas voces, se ha visto fortalecida más que por un apoyo directo a su candidatura, a la reticencia de otros liderazgos de mayor peso de hacerse cargo del fierro caliente que representa hoy la DC. La postura de Chaín de erigirse como una especie de salvador de la colectividad no ha caído muy bien en algunos sectores del falangismo. “Eso no es cierto y no se trata de estar convocando a la gente a la unidad, cuando se tiene una mirada tan personal, que busca mantener el control y el poder”, afirma una fuente de la DC.

El mismo personero reconoce que existe un cierto temor de que con la candidatura de Fuad Chahín se instrumentalice aún más al partido por parte de quienes hasta ahora han conducido los destinos de la Democracia Cristiana hacia el derrotero en el que se encuentra.

Esas mismas voces admiten que “si Fuad Chahín sale electo presidente de la DC será porque cuenta con el apoyo de un grupo que le puede dar el triunfo, pero no porque la mayoría de los militantes lo quiera instalado en la mesa directiva en calidad de presidente.

Por: Daisy Castillo Triviños/EL MURO

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