Beatriz Sánchez: la promesa del Frente Amplio ad portas de arrodillarse ante la Nueva Mayoría

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¡Para el recuerdo y repitiendo la vieja y usada tónica de prometer todo y de todo, sin tener ni siquiera claro que los recursos son siempre escasos! 

Ésa es una de las cosas que quedarán en la memoria de la campaña a medias tintas de la periodista Beatriz Sánchez levantada por el Frente Amplio (FA).

De los medios de comunicación, la viñamarina saltó de un día a otro, a convertirse en la candidata de ese conjunto de conglomerados de izquierda –algunos de la extrema izquierda, más que otros-, con aspiraciones de llegar a La Moneda.

El tener aspiraciones es parte de la condición humana, pero, a estas alturas, frente a una sociedad cada vez más empoderada e informada, las aspiraciones para dirigir un país debieran pisar terreno firme y no caminar sobre nubes, a veces, más grises que blancas.

De más está decir como ejemplo de promesas que, en los últimos cuatro años de administración de la Presidenta Michelle Bachelet, se avanza un paso y se retroceden tres por proyectos populistas y desde su base mal estructurados y formulados, lo que le ha significado una escasa adhesión de la ciudadanía, versus un amplio rechazo, al punto que  la propia militante socialista, consciente de la distancia con la gente, en una inauguración en Concepción, recientemente dijo sobre su futuro: “Y, por si acaso, para que nadie se asuste, no volveré”.

Dentro de la clase política, en particular, en la Nueva Mayoría, observan la figura de Beatriz Sánchez como vocera del Frente Amplio, más que como su candidata presidencial. Esto, advierten a EL MURO, fuentes del bloque de gobierno, porque Sánchez se ha visto pasada a llevar por los propios dirigentes del FA, ante declaraciones que ella de manera categórica ha afirmado, pero, luego, los líderes del Frente Amplio aparecen con palabras que le han quitado el piso político.

El ejemplo más radical y concreto fue la afirmación de Beatriz Sánchez, que incluyó censura de por medio, y su negativa a participar en el programa de Canal 13, En Buen Chileno, por tener entre sus panelistas estables al ingeniero comercial y Ministro de Planificación de Augusto Pinochet, entre el 27 de abril de 1987 y el 17 de agosto de 1989, Sergio Melnick.

Recordemos que Sánchez, literalmente, rechazó participar en ese programa de conversación, por el rol que desempeñó Melnick durante la dictadura de Pinochet, afirmando que “muchas veces se nos dice a los candidatos y candidatas que, de repente, no queremos ir a un programa, o no queremos asistir, o le tenemos miedo al entrevistador, bueno, puede pasar algo de eso, en mi caso, yo trato de asistir a todas partes donde me invitan, pero no podemos negar que cualquier invitación a un programa tiene que ver con una decisión estratégica, pero también valórica y a mí, muchas veces, de Canal 13 me han invitado al programa En Buen Chileno y quiero decir que la razón por la que no voy, tiene que ver con una razón valórica, hay un penalista en el programa que fue integrante de la dictadura y que él sigue siendo panelista del programa y yo ante esa situación, no voy a ir, porque no quiero validar que en televisión haya una panelista y que fue ministro de un dictador”, añadiendo que, a su juicio, “en un país decente, una persona que fue ministro, subsecretario de un dictador no puede estar en un gobierno y no debería estar en un programa de televisión”.

No sólo llamaron la atención los dichos de la candidata, más aún cuando nunca pronunció el nombre y apellido de Sergio Melnick, dejando que el resto entendiera de quién hablaba. Sin embargo, ¿cuándo se cuestiona a alguien, lo correcto no es dar el nombre y señalar, sin tapujo, a la persona a la que uno se refiere?, ¿no se debiera esperar que un candidato a la Presidencia sea capaz de dialogar con todos y no levantar vetos, porque si lo hace, siendo apenas candidata, con mayor razón estando en la cúpula del poder?

Las frases de la candidata del Frente Amplio no sólo fueron calificadas de anti-democrática por el propio Sergio Melnick (el aludido), sino que desde el Frente Amplio, uno de los líderes del Movimiento Autonomista, Gabriel Boric le asestó un golpe bajo a su candidata, al haber asistido, semanas después al mismo programa en el que está Sergio Melnick.

El diputado, Gabriel Boric –miembro del Frente Amplio y con serias dificultades de ser reelecto por Magallanes, donde se está candidateando por otros cuatro años-, fue al programa En Buen Chileno, teniendo a su lado, precisamente, a Melnick, el mismo que su candidata vetó. El parlamentario sostuvo como invitado: “Estoy acá, porque creo que es importante que el Frente Amplio y las vocerías que tenemos puedan estar en estos debates… A mí no me gusta la idea de que representantes de la dictadura estén juzgando a candidatos o evaluando a candidatos, pero es una decisión del canal que yo, respeto y, por eso, estoy acá”. Uno se pregunta, ¿si esa afirmación de Boric no es pasar a llevar la postura de su abandera, entonces, qué es?

¡Arrodillarse ante el enemigo!

Y en el poco favorable escenario político para Beatriz Sánchez como aspirante a La Moneda, en los últimos días, se sumó otro capítulo que, de nuevo, la instala en una situación difícil, ya que, si bien, la periodista desde que representa al Frente Amplio se ha encargado de cuestionar, incansablemente, el actuar de la Nueva Mayoría, tal como en un comienzo lo hizo el FA cuando se formó, utilizando esa estrategia como bandera de lucha, desde el bloque que levantó su campaña, hay quienes sí están dispuestos y no hacen gárgaras ante la obligada posibilidad de tener que llegar a una alianza con la ex Concertación en segunda vuelta.

Tanto al interior del Frente Amplio como de la alianza oficialista ya se comenzó a analizar el panorama de aliarse con el “enemigo”, frente a su desesperado intento por impedir que el candidato de Chile Vamos Sebastián Piñera, vuelva a instalarse, por segunda vez, en La Moneda. Una alianza que, para muchos, no resultaría una novedad, porque, en el fondo, el Frente Amplio y el resto de los partidos de la Nueva Mayoría, son más de lo mismo, aunque traten algunos de radicalizar los discursos para marcar diferencias.

El cientista político, Pablo Lira, en conversación con EL MURO, señala que “si uno analiza las encuestas CEP de este año que son tres, uno puede ver dos aspectos, relativamente, positivos para Beatriz Sánchez y, otro, que es negativo. Mientras ha ido aumentando su aprobación, principalmente, de mayo a septiembre y se ha estancado desde agosto a octubre, lo que llama la atención es que partió siendo la política mejor evaluada en el ranking de personajes políticos que tiene esta encuesta –en mayo de este año lo encabezaba-, sin embargo, en la encuesta de octubre sufrió una mella en su evaluación y aparece sexta en el ranking”. Agrega que “eso, marca cómo ha ido evolucionando su campaña. Creo que hay dos factores que han marcado, negativamente, su campaña”.

-¿Cuáles son, a su juicio, esos dos factores que han marcado negativamente la campaña de Beatriz Sánchez?

Una fue las expectativas que se generaron en las primarias del Frente Amplio y que no se cumplieron y, por otro lado, el episodio del veto a la candidatura de Alberto Mayol en el distrito de Giorgio Jackson, eso, generó un hoyo interno y marcó una falta de liderazgo claro en la que era y es la candidata presidencial del Frente Amplio.

-¿Está Chile preparado para un gobierno de izquierda, más de extrema izquierda como representa Beatriz Sánchez?, ¿o el solo nombre y rótulo de izquierda genera desconfianza y resquemores?

No sé si uno puede hablar de que los países están o no preparados para un gobierno de izquierda más dura o de un corte más Chavista, pero está claro, al menos, en el Cono Sur que los gobiernos neo-populares de izquierda, como el de Kristina Fernández, el de Evo Morales en Bolivia y el de Nicolás Maduro en Venezuela, hoy están en retroceso, vienen de vuelta, por el contrario, el Presidente de Perú, Pedro Pablo Puchinski o de Mauricio Macri en Argentina, marcan una tendencia más hacia la derecha y esa ola apunta a que nosotros no vamos a dar un giro hacia la izquierda dura, o una izquierda más extrema, sino que, por el contrario, seguramente vamos a virar al centro, a una centro derecha, al parecer, liderada por Sebastián Piñera.

-En el Frente Amplio, hay sectores que son partidarios de una alianza con la Nueva Mayoría en una segunda vuelta presidencial. ¿Es porque no quieren perder poder y hacen lo que sea con tal de que no gane Piñera? Hasta se olvidan de lo que han cuestionado, lo que demuestra que el poder sí les importa…

Se repite un poco lo que pasó en las elecciones presidenciales de 2013. El caso más ejemplificador es el de Camila Vallejo y Giorgio Jackson, quienes negaron un panfleto de la marcha estudiantil donde llamaban a votar por Bachelet, eso fue comentado en twitter y salieron a desmentirlo en la misma red social. Ella y Jackson, después también se acercaron a darle su apoyo a Bachelet. Ese proceso, esta vuelta de chaqueta ya lo vivimos en la elección pasada con Bachelet como candidata. No sé si lo vamos a vivir, nuevamente, con todo el Frente Amplio, pero sí con algunos sectores, la propia Revolución Democrática ha participado, activamente, de este gobierno, sobre todo en el Ministerio de Educación, son los principales responsables de la mala reforma educacional y tan cuestionada.

-¿Y a qué se debe ese proceso de aliarse con el supuesto enemigo?

Tiene que ver con aferrarse al poder, porque al final, la política es tratar de gobernar, tratar de acceder al poder y está, intrínsecamente, en el ADN de los políticos. 

¡No se ve el FA en segunda vuelta!

Por su parte, el cientista político Ricardo Israel, en entrevista con EL MURO señala que el panorama por el que atraviesa la candidata Beatriz Sánchez, en términos de que no consigue un amplio respaldo, obedece a que “ellos (haciendo alusión al Frente Amplio) han ido pasando por una serie de situaciones como el escándalo de las inscripciones de personas que nunca autorizaron que su nombre fuera utilizado para poder inscribirse para las primarias, en segundo lugar, un intento hegemónico de Revolución Democrática que ha tenido un impacto entre otros grupos y, en tercer lugar, el deseo de excluir a rivales que pueden afectar el liderazgo de grandes nombres dentro de ese conglomerado como es el de (Giorgio) Jackson, pasó con Javiera Parada, en su oportunidad y, después, pasó con (Alberto) Mayol”.

Añade que “hay un intento de hegemonización de ciertos grupos que no ha caído bien en otros grupos. Hay temas, también, ideológicos que no están resueltos, ya que tienen un componente liberal representado por Vlado Mirosevic y su gente del Norte, tienen grupos centristas, tienen grupos autonomistas, tienen grupos, tradicionalmente, marxistas, y todos estos elementos han descompuesto algo que parecía que ellos traían, frescura, mística y movilización”.

-¿Afecta que Beatriz Sánchez se mostrara satisfecha con el nivel de participación del Frente Amplio en las pasadas primarias, pese a que no consiguieron los porcentajes que el sector esperaba?, ¿no hay, ahí, una señal de no querer reconocer que no están obteniendo el apoyo que, originalmente, pensaban?

Absolutamente. Creo que Beatriz Sánchez no ve, como le ocurre a otros candidatos, que de expresar opiniones individuales, uno pasa a expresar las opiniones del grupo, del colectivo que representa y dentro de ellos representa al grupo que la puso en el lugar en que está y que es Revolución Democrática (RD) o a Boric o a Jackson en particular y hay una tentativa a no reconocer lo que es evidente para todos. Creo que lo mínimo que uno esperaría de cualquier candidato y que la gente apreciaría más es decir la verdad, porque es evidente que lo que ha pasado es un fracaso (como las primarias) entre varios.

-¿Ve alguna posibilidad real de que Beatriz Sánchez pueda pasar a segunda vuelta o no?

Hoy día, no se ve.

Daisy Castillo Triviños/ EL MURO

Foto: Agencia Uno

 

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