Alejandro San Francisco: “candidato propio DC sería un quiebre con lo que ha sido el partido”

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¿Qué pasará en concreto el próximo sábado al interior de la Democracia Cristiana, si la Junta Nacional del partido apoya la intención de la senadora, presidenta y candidata del partido a La Moneda, Carolina Goic de ir directo a la primera vuelta y no someterse al mecanismo de primarias? Por estos días, esa es la pregunta que muchos se hacen dentro de la DC, en el resto de los partidos de la Nueva Mayoría (PPD, PR, PS) y en la centro-derecha.

Si bien, hasta ahora, la respuesta es incierta, hay expertos en el tema que advierten que el escenario por el que está atravesando la Democracia Cristiana en términos de divisiones y el que algunos sectores optan por aglutinarse en facciones, no es un escenario nuevo, sino que se está repitiendo, de manera muy similar, lo que ocurrió hace años dentro del partido.

Así lo piensa Alejandro San Francisco, historiador, profesor de las universidades Católica y San Sebastián, quien junto a otros investigadores dieron vida a un novedoso proyecto colectivo bajo el nombre del libro “Historia de Chile 1960-2010”, editado por la Universidad San Sebastián, y del cual ya han aparecido los dos primeros tomos.

Alejandro San Francisco, director general de esa obra, en entrevista con EL MURO, parte recordando que la DC, antes llamada Falange Nacional, fue un grupo que nació del Partido Conservador, que era muy pequeño, de gente joven, entre los que estaban Eduardo Frei Montalva, Manuel Garretón, Bernardo Leighton, Radomiro Tomic e Ignacio Palma Vicuña, “personas de real capacidad y proyección política, que luego se separan del Partido Conservador y hacen un largo peregrinaje hacia La Moneda. Durante muchos años, giran en torno al 2% ó 3% de representación parlamentaria y sin influencia decisiva en el país”.

Puntualiza que “hay dos momentos relevantes en los años cuarenta, uno es 1945 cuando Eduardo Frei Montalva fue nombrado Ministro de Estado del Presidente Juan Antonio Ríos y 1949 cuando el propio Eduardo Frei Montalva fue electo senador y, eso hizo crecer un poco a la falange. Otro momento grande es en 1957 cuando Frei Montalva fue electo senador por Santiago con la primera mayoría, con lo cual se alza de manera importante como líder nacional y, eso, consolida la evolución de la falange que, ese mismo año, en 1957 se crea como Democracia Cristiana”.

Alejandro San Francisco (que también es director de formación del Instituto Res Publica) trae a colación que en 1958, la DC tiene su candidato propio en las elecciones presidenciales: Eduardo Frei Montalva, quien obtiene un 20% de los votos, lo que, a su juicio, fue un muy buen resultado, considerando que el partido era menor y durante los seis años del gobierno de Jorge Alessandri, la DC pasó a ser más grande que el Partido Conservador en 1961 y dos años después se transformó en el partido más grande de Chile, en el marco de la elección municipal de 1963. En esos tiempos presidía el PDC Renán Fuentealba, emblemático dirigente que acaba de cumplir 100 años.

Eduardo Frei Montalva siguió siendo la principal figura del partido y en 1964 fue candidato presidencial “y con el apoyo de la derecha, sin por ello modificar su programa de gobierno, fue elegido Presidente de la República con el 56% de los votos, como partido único. Esto era bastante impresionante, porque en 1958 cuando fue elegido Jorge Alessandri iba con el apoyo de liberales y conservadores y la izquierda estaba agrupada en el Frente de Acción Popular, que unía a comunistas y a socialistas”, comenta San Francisco.

Añade el historiador que “desde ahí, hay una especie de camino propio y la Democracia Cristiana llega al gobierno en 1964. Durante el gobierno de (Eduardo) Frei Montalva ya se manifiestan divisiones en el partido. Este fue uno de los peores dolores de cabeza del gobierno. Hubo dos momentos culminantes: uno al finalizar el gobierno, en 1969, cuando se formó el MAPU, y después ya durante la Unidad Popular cuando se va otro grupo y forma la Izquierda Cristiana”.

Hay que recordar a horas de la realización de la Junta Nacional de la DC que será este sábado, un grupo perteneciente más bien al sector de izquierda de la Democracia Cristiana redactó un documento titulado “Unidad política y social: garantía de gobierno de mayoría para las grandes mayorías” que habría sido firmado por 135 militantes, entre ellos, el ex Ministro, Belisario Velasco, el alcalde de Concepción, Álvaro Ortíz y los diputados, Yasna Provoste y Víctor Torres, documento en el que se señala: “Es necesario llegar a un acuerdo. Hasta ahora, el mejor mecanismo para elegir a la persona que encabece la opción unitaria el programa común y el pacto parlamentario capaz de conquistar la mayoría de la Cámara de Diputados y del Senado son las elecciones primarias. Solo así se asegura una mayoría que dé gobernabilidad a Chile”, haciendo hincapié en la necesidad de reforzar “una alianza de centroizquierda amplia y cohesionada”.

Para Alejandro San Francisco, el escenario en que se encuentra actualmente la DC “es que tiene menos votos que lo que representa la izquierda y la tentación del camino propio es porque ha tenido costos en el gobierno. Lo más probable es que un sector mayoritario de la Democracia Cristiana quiera que exista una candidatura unitaria de la Nueva Mayoría, porque garantiza más la posibilidad de victoria. ¿Qué es lo que sería una candidatura de Carolina Goic? Estaría más forzada por lograr una identidad propia del partido, en un momento de desprestigio de la política y desperfilamiento doctrinal”.

-¿Es posible señalar cuáles son las características de la Democracia Cristiana antes de 1973?

Es un partido de camino propio, que llegó a ser la agrupación política más importante de Chile en el último medio siglo. Eduardo Frei Montalva fue candidato del PDC como Radomiro Tomic en 1970, o sea, no se da esta Unidad Popular que promovía Tomic y otros, de una alianza más grande con los partidos de izquierda. De manera que la Democracia Cristiana siguió sola y, por otro lado, tuvo segregaciones: algunos se van hacia la derecha, otros hacia la izquierda y después del 11 de septiembre de 1973, si bien, la gran mayoría de la DC permanece dentro del partido, ya hemos visto que hubo una fuga por la izquierda y también hubo una fuga hacia colaborar con el gobierno de (Augusto) Pinochet.

-En ese sentido, lo que está ocurriendo en la Democracia Cristiana, no debiera sorprender a los propios militantes, ni al resto de la ciudadanía, porque no es la primera vez que en su seno se producen fricciones y facciones…

Hay que distinguir que es habitual la existencia de grupos y de facciones en la antigua Falange (mucho menos en todo caso, dice), en la Democracia Cristiana y en todos los partidos. Probablemente, la gran diferencia sea que desde 1990 hasta la elección de 2013, siempre la Democracia Cristiana fue en una alianza con la izquierda, primero en la Concertación de Partidos por la Democracia y, luego, en la Nueva Mayoría.

-¿Qué ocurre si finalmente la DC se inclina por tener candidato propio?

Si, finalmente, la DC decide tener candidato propio este 2017, sería un regreso a las elecciones de 1958, 1964 y 1970, pero sería un quiebre por lo que ha sido la DC post recuperación de la democracia. En ese sentido sería el quiebre. El que haya varias tendencias o posturas, en cambio, es algo relativamente normal, antes tenían nombres (Los Guatones, Los Chascones o Los Freístas, Los Rebeldes y Los Terceristas). Es decir, hay una historia de posturas disímiles, pero que, finalmente, terminan en una cierta camaradería demócrata cristiana.

-¿Ese quiebre tendría que ver, en términos prácticos, con el alejamiento de la DC de la izquierda?

Primero hay que ver si se da el quiebre, no lo podemos saber con anticipación, pero eventualmente podría haber algo así. Después del regreso de la democracia se produjo una cuestión que es un poco pragmática y que dice relación con el hecho de que en el fondo los candidatos no los imponen los partidos, sino que las encuestas, eso fue Lavín en su momento, Frei Ruiz-Tagle, Ricardo Lagos y la propia Michelle Bachelet. Lo que ha hecho que la Democracia Cristiana no tenga candidato presidencial en tres de las últimas cuatro elecciones es la falta de votos y de lidera potentes. La izquierda de la Concertación en su minuto y de la Nueva Mayoría hoy, es más grande que la Democracia Cristiana.

-¿Qué podría pensar, por ejemplo, Eduardo Frei Montalva del estado de incertidumbre que enfrenta la DC?

Eso es imposible saberlo, siempre tenemos la tentación de decir ¿qué diría (Salvador) Allende en el caso de la izquierda?, ¿qué diría Jaime Guzmán en el caso de la UDI? La verdad es que es imposible saberlo. Frei Montalva estuvo en la tesis del camino propio en su momento, en 1973 estuvo en una coalición de centro derecha contra (Salvador) Allende y en el año ochenta fue más partidario de una coalición de centro izquierda contra (Augusto) Pinochet. No hay, entonces, una postura única que sea representativa del pensamiento demócrata cristiano, sino que es perfectamente posible poner dos o tres alternativas dentro de la misma doctrina y acción política.

-Desde la perspectiva de la trayectoria de la DC, el que la senadora Carolina Goic insista en llegar directamente a primera vuelta, puede terminar por afectarla, al igual que al partido…

Hay un problema de tiempos. Resulta que Carolina Goic, probablemente, ve que ella, hoy, es una candidata que va desde abajo, pero que tiene un potencial electoral interesante, y seguro que estima que en los próximos meses va a crecer de manera importante, porque estamos recién empezando la competencia, ése es un punto. En segundo lugar, creo que hay un pensamiento dentro de la Democracia Cristiana en el sentido de fortalecer la identidad del partido, que se habría visto deteriorada su posición ante la primacía de las posturas de izquierda en el gobierno de la Presidenta, Michelle Bachelet. Entonces, se dan las dos cosas.

-¿Qué es lo que define, históricamente, a un demócrata cristiano?

La Democracia Cristiana no tiene una definición única históricamente. Tiene una vocación que podríamos llamar humanista, distante de la izquierda comunista o “totalitaria” como le llamaron en su momento, y también de la derecha y el liberalismo. Sin embargo, en los años siguientes hay una clara conciencia o vocación democrática en lo político, pero no hay una postura única en lo económico, y pasó de un temprano corporativismo a un comunitario (incluso se habló de socialismo comunitario), para finalmente llegar a una economía de mercado después de 1990.

Daisy Castillo Triviños/EL MURO

 

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