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Los errores “no forzados” que deberá evitar la centroderecha si quiere ganar la presidencial

Los errores “no forzados” que deberá evitar la centroderecha si quiere ganar la presidencial

Martes 18 de abril de 2017

Si bien encuestas y analistas muestran que están dadas las condiciones para que la oposición retorne a La Moneda, ello dependerá de la capacidad del sector de no equivocarse en las definiciones centrales.

“En la presidencial de 2009, la evaluación de Bachelet y de su gobierno bordeaba el 80%, levantaron a un ex presidente de la República DC y ganó Piñera. Triunfar hoy, como nunca, depende solo de que Chile Vamos haga bien las cosas. Esto no está asegurado, basta ver que tan solo en esta semana puso en dudas la realización de la primaria”.

Este párrafo es el corolario de una columna del ex senador de la UDI, Pablo Longueira, publicada por La Tercera, quien hace un análisis del actual escenario político y electoral. En esas líneas, el formalizado dirigente hace una clara advertencia a Chile Vamos, en cuanto a no confiarse de cara a las presidenciales de noviembre, y a no cometer errores que puedan poner en riesgo el regreso del conglomerado a La Moneda.

Y es que aun cuando en el bloque opositor se ha acrecentado la confianza de que podrán derrotar a la Nueva Mayoría en los comicios de fin de año, hay varios factores que si no son manejados de forma correcta por la coalición, pueden terminar torpedeando las altas opciones que tiene hoy la centroderecha de recuperar el poder.

Por lo mismo, las definiciones que adopte Chile Vamos de aquí en adelante serán clave para lograr el objetivo de desbancar al oficialismo, donde el principal objetivo, reconocen en el sector, se focalizará especialmente en administrar los riesgos y evitar los errores no forzados.

El primer escollo en el camino ha provocado un intenso debate en el conglomerado la última semana: la primaria presidencial del bloque. El cambio de escenario en la Nueva Mayoría con la bajada de Lagos luego que el PS optara por apoyar a Alejandro Guillier, y la belicosidad que insiste en mostrar el senador Manuel José Ossandón en contra del ex Presidente Piñera son dos elementos que han llevado al entorno del empresario y a varios dirigentes opositores a poner en tela de juicio la conveniencia de ejecutar la primaria.

Aun cuando han aparecido algunas voces críticas, la línea mayoritaria en Chile Vamos es que sería un error garrafal no realizar la interna presidencial, principalmente por dos razones: que esa decisión podría empujar a los otros dos candidatos (Felipe Kast y Ossandón) a competir en primera vuelta, con las consecuencias electorales que eso supone para las aspiraciones del sector; y que se acuse a los partidos que apoyan a Piñera (UDI, RN y el PRI), de querer imponer su candidatura, desatando una pugna de proporciones.

Pero el tema aquí, plantean en la centroderecha, no es solo una cuestión de pragmatismo, sino que también de principios. Y en este sentido, el que se realice la primaria, afirman algunos, es una parte de la ecuación que se debe resolver, porque el otro aspecto es que de realizarse el mecanismo, hay que garantizar que quienes salgan derrotados asuman el compromiso de apoyar activamente al postulante triunfador.

Hay quienes opinan que esa figura no será fácil de concretar, menos con un Ossandón que “sigue sangrando por la herida”, y que derrotado, temen que se termine restando u omitiendo de respaldar a Piñera si es que éste gana. Quienes prevén esto, ponen como argumento sobre la mesa que el senador por Santiago continúa insistiendo que no lo han dejado competir en igualdad de condiciones, y que Chile Vamos siempre se jugó por el ex Presidente.

Pero esta última es la disyuntiva menor, aseguran en Chile Vamos, ya que la tarea principal es evitar a todo evento que el sector llegue dividido a la primera vuelta con más de dos candidatos, porque a esta altura se asume, que de formalizarse (con las firmas) la candidatura de José Antonio Kast, el diputado competirá en la presidencial de noviembre.

Por eso, la advertencia de Longueira adquiere relevancia en este momento, ya que puede terminar inclinando la balanza para cerrar este debate y que Chile Vamos asuma en pleno la realización de primarias. Porque aun cuando está formalizado, la voz del dirigente sigue teniendo un peso relativo en la centroderecha.

Para el decano de Ciencias Políticas de la Universidad Central, Marco Moreno, la clave para la centroderecha no es ganar esta elección, sino que evitar perderla.

“Si Chile Vamos comete errores en la campaña presidencial, efectivamente eso los podría llevar a no ganar la elección de noviembre”, puntualiza el académico, en un contexto donde Piñera está liderando las encuestas, existe un amplio desorden en la Nueva Mayoría, y el Frente Amplio aún no termina de cuajar.

Por eso, agrega el experto, es importante que todos los actores dentro del bloque se sometan a las reglas del juego, algo que según la opinión de Moreno, le cuesta mucho a la oposición. “Esto es fundamental para consolidar la idea de una coalición que funciona con reglas”. A su juicio, central es que los candidatos presidenciales derrotados se cuadren con el triunfador.

El analista añade que a pesar de los esfuerzos que ha realizado el sector por institucionalizarse, todavía quedan resabios del espíritu de fronda que no se han superado. “Sigue habiendo una cierta resistencia hacia el poder por parte de la centroderecha, que se refleja en su dificultad para ordenarse. Además hay una sombra permanente de sospecha que se instala respecto de Sebastián Piñera, donde muchos están con él porque no hay más opción, y porque la oposición no tiene un proyecto político claro”.

Para el decano, estos factores provocan que no exista un alineamiento total detrás de la figura del ex Presidente, pese a la amenaza que representa para el bloque la continuidad de la izquierda en el poder.

La negociación parlamentaria

Tan importante como se resuelva el tema presidencial, será la negociación parlamentaria, puntualizan en el bloque opositor. Sobre todo, por la presión que impone el debut del sistema proporcional, con cuota de género incluida, y con un mayor número de partidos y movimientos disputando los cupos al Congreso.

Y la pregunta frente a esta definición es si competir en una lista única o no. El problema principal aquí es que los números no calzan, ya que si bien aumentan los cupos a la Cámara de Diputados y al Senado, la demanda será muy superior a la oferta de escaños, con lo cual, ir en una lista, limita mucho los espacios de negociación en Chile Vamos.

Más todavía, cuando uno de los partidos, Evópoli, aspira a competir en igualdad de condiciones, y pretende obtener una cantidad de cupos que excede en mucho el número que están dispuesto a ceder los partidos grandes, en este caso la UDI y RN.

Competir con dos o más listas podría resolver en gran medida este problema, pero los análisis internos del conglomerado señalan que ese escenario debilitaría las opciones de Chile Vamos de lograr un equilibrio de fuerzas en el Congreso. Definición que además no es un factor independiente, ya que su efecto depende en gran medida de lo que termine acordando la Nueva Mayoría, porque ir en listas separadas si es que el pacto oficialista va en una sola, complicaría aún más las cosas.

En la oposición señalan además que los partidos, especialmente los más chicos, no tienen figuras competitivas suficientes como para llenar los cupos que se requerirán en caso de competir separados. De ahí que las cúpulas partidistas, salvo Evópoli, estén inclinados hoy a conformar una sola plantilla, pero eso dependerá de la capacidad negociadora para resolver este punto. Y esa capacidad negociadora, dicen en el conglomerado, no es otra cuestión que la voluntad de los partidos para ceder y llegar a acuerdos especialmente en aquellos distritos y circunscripciones más complejas, no solo electoralmente, sino que también por la cantidad de aspirantes que quieren competir.

Y un tercer aspecto que también deberán manejar cuidadosamente en el sector es lo que ocurra finalmente en primera vuelta, incluso si es que la centroderecha llega con un candidato designado en una primaria. En la coalición asumen que la contienda será muy intensa, y que se requerirá del esfuerzo de todos los dirigentes para movilizar al electorado y lograr el triunfo, lo cual incluye, afirman, el respaldo del senador Ossandón.

La señal de unidad, enfatizan en Chile Vamos, será clave para sacar a la Nueva Mayoría del poder, y ese elemento, en primera vuelta, será decisivo para ganar en el balotaje, ya que triunfar en primera vuelta se entiende como un objetivo demasiado complejo.

En este aspecto, tal como lo han remarcado algunos analistas, entre ellos, el director ejecutivo del Instituto Libertad, Aldo Cassinelli, la vocación de poder que demuestre el conglomerado de centroderecha puede ser fundamental para lograr el triunfo en noviembre, ya que si esa vocación es débil o se diluye, primarán otros intereses, por sobre la tarea central de evitar que un nuevo gobierno de izquierda profundice las cuestionadas reformas de la retroexcavadora.

Carlos Cuadrado S./El Muro

Foto: Agencia Uno

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