“Todo fluye”, Vasili Grossman (Galaxia Gutenberg, 2008), 288 pp.

0
515

Si bien el libro más reconocido de Grossman es “Vida y Destino”, otras obras suyas también merecen un lugar especial. Entre ellos, “Todo fluye”, última novela del periodista ruso y que para algunos, constituye su testamento literario.

Testigo directo de la Segunda Guerra Mundial y la consolidación posterior del Estado Stalinista, Grossman relata en su obra, la vida de Ivan Grigórievich, quien siendo solo un estudiante, fuera condenado a los campos de concentración en Siberia, por disentir contra el régimen. Solo después de 30 años recobraría su libertad, ya viejo, agotado y casi sin vida. En este punto arranca esta trágica novela, con Ivan en un tren de regreso a lo que fue su hogar.

Grossman, en esta dura y realista obra, nos muestra el horror del régimen soviético, la irracionalidad de su violencia asesina y como ella es capaz de degradar a todos los hombres, a tal punto, que por momentos resulta imposible descubrir destellos de humanidad, en esos seres embrutecidos por la violencia o por la obediencia ciega.

Con el protagonista vamos recorriendo una sociedad sometida por el miedo, la pérdida de libertad y la omnipotencia del Estado, y podemos entrar en el lado más humano de las victimas de las atrocidades del marxismo de su época, entre las cuales el autor destaca la hambruna en Ucrania, que terminó matando a millones de hombres, mujeres y niños de inanición.

Sin duda una novela notable, que nos permite adentrarnos, al mejor estilo de Dostoievski y Tolstoi, en las complejidades más profundas del alma humana, cuando es puesta al limite.

KASPAR ALMAYER

 

DEJA UN COMENTARIO

Please enter your comment!
Please enter your name here