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Kenneth Bunker: “Los votantes de Piñera son de Piñera, no son votantes de derecha”

Martes 3 de octubre de 2017

El doctor en ciencia política afirma que los electores que hoy apoyan a Piñera “Son votantes pro crecimiento, anti delincuencia, pro empleo, que es precisamente lo que ofrece Piñera”.

Según el analista, la variable que incidiría para que ese escenario se dé, es que si Piñera obtiene en primera vuelta 2.8 o 3 millones de votos de 6.5 millones que se proyectan (46%), esos mismos sufragios valdrán más en segunda vuelta, considerando -como lo demuestra la evidencia empírica- que al balotaje acude a las urnas un menor número de personas.

Esto reduciría el universo de votantes, con lo cual ese número de preferencias podría sobrepasar, sin apoyo adicional, el umbral del 50%. Esto, afirma el experto electoral, sin considerar que es muy probable que un porcentaje importante de electores que en primera vuelta se inclinen por Kast, lo harán por el empresario en la segunda ronda.

El académico de la Universidad Central destaca que esos votos de Piñera son de él y no del sector, por lo que no variarán, ya que se trata de un votante pro crecimiento, anti delincuencia y pro empleo, promesas que precisamente encarna el ex Mandatario.

¿Qué efecto electoral puede tener los datos de la última Cadem, donde 7 de cada 10 electores de José Antonio Kast afirman que se inclinarían por Piñera en segunda vuelta?

Me parece que un 70% es alto, y pienso que en general, ningún candidato tendría un traspaso mayor de 70%, por lo que eso sería el tope. El tema es que Piñera corre con bastante ventaja. Lo que los números dicen es que sin ningún apoyo adicional, lo más probable es que Piñera gane en segunda vuelta con sus propios votos.

Lo que muestran las cifras, y lo que he señalado anteriormente, es que el número de personas que votan en primera y segunda vuelta siempre cae. Nunca vota la misma cantidad de personas en las dos instancias, porque su candidato no sigue en carrera.

Entonces, la idea es tratar de identificar en qué porcentaje la gente permanece en la carrera. Por ejemplo, en la elección de 2013 entre la primera y segunda vuelta disminuyó en un millón los votantes. Si en estos comicios votan cerca de 6.5 millones de personas, como se espera, los votos de Piñera, que son alrededor de 2.8 millones, automáticamente se vuelven más del 50%.

Me parece que a Piñera no lo afecta nada, ni ninguno de los otros candidatos, pero siempre es bueno tener un apoyo adicional. Lo que necesita es que no le hagan campaña en contra. Por último, si Kast llama a votar a conciencia es algo que le sirve a Piñera.

Según esta última Cadem, habría una especie de voto cruzado, ya que un porcentaje de votantes de Kast, aunque menor, se inclinaría por Sánchez en segunda vuelta.

Es un 9%. Esos pueden ser errores de redondeo, o parte de un voto protesta.

De hecho, Goic también recoge un porcentaje de votos de Sánchez si pasa al balotaje.

Lo que estuve revisando, por ejemplo, es que si Beatriz Sánchez no va, independiente de lo que pase en el plebiscito que van a hacer para definir si apoyarán al ganador de izquierda en la segunda vuelta, la mitad de las personas seguiría votando, lo que se explica, no porque les guste ese candidato, sino como voto de rechazo, donde el 50% sufragará por el candidato, y el otro 50% optará por el que pase al balotaje para que no sea electo el otro.

¿Entonces a Piñera le bastan los votos que muestran hoy las encuestas para ganar la presidencial?

Me parece que está más o menos listo. Mirando los datos, Piñera, según nuestro pronóstico, marca en primera vuelta 45% a 46% de los votos. Y los números son bastante similares en todo sentido en relación a la elección de 2009. En todo sentido, porque Piñera sacó 46%  en primera vuelta, y los porcentajes que tiene en términos legislativos, en diputados, es muy similar. Es decir, el voto es súper consistente a nivel de derecha.

Y ese voto es altamente probable que acuda a votar en su totalidad en segunda vuelta, con el factor de que el universo de quienes sufragarán sería menor por las razones que mencionó antes.

Ese es mi punto. Los votantes de Piñera son votantes de Piñera, no son votantes de derecha. Son votantes pro crecimiento, anti delincuencia, pro empleo, que es precisamente lo que ofrece Piñera.

En el fondo, él lo tiene más o menos listo así, y lo que está mirando su candidatura es el número de personas que vota. Porque si él tiene 2.8 o 3 millones, va a mantener esos votos. El que vota por Piñera en primera vuelta lo hará por él también en segunda vuelta. Pero, por ejemplo, si Guillier saca el 26%, necesitará duplicar su votación en segunda vuelta, lo que es prácticamente imposible.

Es decir, esos 2.8 millones de Piñera van a valer mucho más en segunda vuelta al votar menos personas. En ninguna elección en Chile que haya revisado, alguien que ganó en primera vuelta no lo hizo en el balotaje. En otros casos sí, como en Perú en 2011, pero en Chile no.

El desprestigio de los debates

¿Son funcionales los debates presidenciales en la actualidad para dar a conocer a los candidatos y sus propuestas? ¿Están cumpliendo esa función considerando la cantidad de candidatos?

Hay dos cosas distintas. Una es que los debates no sirven si es para definir al ganador de las elecciones. Hoy existen tres categorías de candidatos, donde es muy probable que el ganador sea Piñera; después van a estar disputando la pasada a segunda vuelta Guillier y Sánchez; y luego todo el resto.

Pero en el sistema binominal, los debates eran considerados como una instancia que podía cambiar el rumbo de una campaña presidencial, ya sea reafirmando al que iba primero, o provocando un cambio de tendencia. Hoy parece que eso no es posible.

Para definir al ganador no. Pero sí creo que puede haber algunos cambios en relación a Guillier y Sánchez. Si bien el senador corre con mucha ventaja frente a ella, un desliz del candidato podría provocar que la postulante del Frente Amplio lo supere. Y en ese sentido, una segunda vuelta con Guillier o Sánchez es bastante distinta.

Eso no cambia que probablemente Piñera gane de igual forma, pero sí puede cambiar el orden de los candidatos. Entonces, igual son relevantes para definir ese segundo puesto. Por ejemplo, hoy hay un debate y Piñera no va porque no es importante para él. Sus votantes son más o menos seguros, pero los otros tienen que estar. O sea, un debate donde Guillier falte y van todos los otros candidatos de la izquierda más Kast, puede ser decisivo.

¿Está agotado este formato de debates?

Hay distintos formatos. Hay algunos que son por temas, y otros más generales. Por ejemplo, el organizado por la ANP fue bastante malo porque no se pudo hablar en profundidad de ningún tema. Fueron cuñas cortas y un estilo más confrontacional.

Tienes razón cuando dices que antes existía esa sensación de que los temas se discutían con mayor profundidad, en los 90 y hasta Bachelet 2005, donde se podía definir al ganador en un debate. Por ejemplo, en la presidencial del 99 fue muy baja la diferencia de los candidatos en primera vuelta, entonces podían haber grandes cambios, pero hoy no.

¿Ve factible que se segmenten los debates, o se haga como en otros países donde solo participan los postulantes con alguna opción y que sean competitivos?

Estoy de acuerdo. Hay algunos candidatos que tienen posibilidades reales y otros que no tienen ninguna. Entonces, es más interesante para la ciudadanía, y un mejor ejercicio, darle más tiempo y espacio a los que tienen más chances. Esto es lo que se hace en las franjas electorales. El problema es que los candidatos chicos van a alegar.

En Estados Unidos, por ejemplo, quienes definen los debates son una comisión bipartidista entre Republicanos y Demócratas, con lo cual, en ninguna elección se escucha a los otros candidatos. Es decir, nadie sabe que existen. En la última presidencial no hubo dos candidatos, sino que unos 8.

En parte, creo que sería mejor dar más tiempo a los candidatos más grandes, pero eso también depende de las empresas privadas, de las personas que organizan esto. Aunque sigue siendo relevante escuchar a los candidatos chicos, ya que no da lo mismo si es que Kast tiene 4% o 7% de los votos, ya que si tiene 7%, va a definir la elección. Porque si él ayuda a Piñera con su porcentaje, va a ser un jugador relevante.

Pero vemos que este tipo de formatos desincentiva la participación de los postulantes en dichos debates, porque terminan optando por ir a foros donde los invitan solos o con uno o dos candidatos.

Estoy de acuerdo. Lo que le escuché a Piñera el otro día es que lo han invitado a más de 100 debates. O sea, todos están haciendo debates hoy y se debe priorizar. Un candidato no puede ir a todos los debates, y hay una crítica injusta hacia los aspirantes que escogen sus batallas, porque los chicos pueden ir a todos los debates, ya que necesitan esa visibilidad.

Pero los grandes jerarquizan y optan por ir a los debates que son más grandes o nacionales.

Y también porque deben tener tiempo para hacer campaña. Sobre todo considerando que es cada vez menor rating que tiene este tipo de debates.

Efectivamente está agotado este tipo de debate más desorganizado, menos cohesionado. Creo que debiese haber un ciclo de debates, donde se hace el organizado por la radio, la prensa escrita, la TV, quizás la Sofofa, y listo. El problema es que hay una crítica injusta porque si alguien organiza un debate pequeño en regiones, y no va Piñera, se forma una discusión nacional de por qué no asistió Piñera. Entonces se da un juego político con tratar de interpretar de por qué el candidato no fue.

Carlos Cuadrado S./El Muro

Foto: Agencia Uno

 

 

 

 

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