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Fernando Chomalí: “Los vínculos políticos por conveniencia son un matrimonio muy mal avenido”

Fernando Chomalí: “Los vínculos políticos por conveniencia son un matrimonio muy mal avenido”

Viernes 5 de mayo de 2017

Para el influyente obispo: “Habría sido extraordinariamente valioso que quienes estén cuestionados en su probidad y hayan fundamentos jurídicos adecuados que lo sustente, sencillamente renuncien.”

Es curioso y lleno de mixturas la trayectoria educacional de monseñor Fernando Chomalí Garib: pasó por las aulas de la Alianza Francesa, el Instituto Nacional y terminó como ingeniero civil de la Universidad Católica.

Hijo de Juan y Vitalia, el hombre que nació en 1957 y que tiene cuatro hermanos, ingresó al Seminario tres años después de recibirse como ingeniero y fue ordenado sacerdote por el entonces cardenal Carlos Oviedo en 1991.

Obtuvo primero una licenciatura en Teología Moral en la Universidad Lateranense en  Roma y luego el grado de doctor en Sagrada Teología en la Universidad Gregoriana de Roma. Sus estudios siguieron y logró un master en Bioética, también en la Universidad Lateranense.

Profesor de teología, de antropología teológica y de bioética, Chomalí ha tenido una ascendente y prolífica carrera al interior de la curia. Así, desde sus inicios en la pastoral universitaria, ha pasado como presidente del Consejo de Asuntos Económicos, integrante de la Pontificia Academia para la Vida e integrante de varias comisiones en la Conferencia Episcopal, como la comisión doctrinal, de bioética y de autofinanciamiento de la iglesia

El 2006 fue nombrado obispo auxiliar de Santiago y en 2011 fue designado arzobispo de Concepción en reemplazo de Ricardo Ezzati.

Multifacético, entre las múltiples inquietudes de Chomalí están, por ejemplo, la escritura de libros, algunos textos que se han convertido en obras de teatro y la pintura.

Con una prolífica acción pastoral en Concepción y con llegada en un amplio rango de sectores influyentes del país, no es casual que el nombre de Fernando Chomalí suene como uno de los más probables candidatos a convertirse en el próximo arzobispo de Santiago.

Desde la capital de la VIII Región, y tras promover e inaugurar un innovador sistema de buses móviles que servirán de albergue a los desamparados de la zona, Chomalí conversa con El MURO y analiza el momento que vive el país.

-¿Qué sensación tiene respecto del ambiente o ánimo general que se respira hoy en el país? 

-El ambiente está tenso y confuso. Tenso porque la distancia que media entre quienes tienen responsabilidades públicas y quienes padecen las dificultades de la vida diariamente ha ido creciendo significativamente. No se topan y no se conocen. Eso es muy delicado. Y está confuso porque los ejes desde los cuales se presentaban propuestas de orden político están cambiando rápidamente. Los actores sociales y políticos se están dando cuenta que lo que era ya no es y que lo que es no lo será mañana. Así las cosas, es difícil orientar la sociedad hacia un proyecto común. Ello tiende a cerrarse en las propias posiciones y en vez de generar propuestas válidas y atendibles se ha comenzado a descalificar al adversario. Esta tensión manifestada que se percibe en los medios ha llevado a una gran indiferencia de la población hacia lo público. Ello despeja el camino a quien tiene propuestas totalizantes de corte populistas.

-¿Cuánto ha contribuido la política a generar este estado de desconfianza?

-El ambiente político, en general, se olvidó de valores fundamentales que yo llamo pre éticos y pre políticos. El anhelo de la búsqueda sincera de la verdad, aún en desmedro del propio interés, fue reemplazado por meros cálculos electorales. Ello la gente lo percibe y allí su desinterés por afiliarse a partidos políticos e ir a votar. Una contienda política sin ideales claros, sin definiciones antropológicas y éticas contundentes carece de sustento y por lo tanto de interés. En temas tan fundamentales como, el respeto a la vida humana, la promoción del derecho a que el hijo sea concebido, llevado en las entrañas y criado y educado por sus propios padres, así como un anhelo verdadero de generar más y mejores condiciones de igualdad de oportunidades en el ámbito educativo y social, se ha visto un relativismo nunca antes visto en la sociedad chilena. Sin duda eso desencanta al compatriota que lo que más anhela es tener una familia, educar a sus hijos y trabajar dignamente.

-¿Y qué hay del mundo empresarial? ¿Han sido también los casos de colusiones y el financiamiento ilegal que han hecho a la política elementos que han dañado seriamente la imagen del mundo empresarial?

-Lo primero que quisiera aclarar es que mientras un árbol se cae y hace mucho ruido, y con razón, hay cientos de árboles frondosos que se levantan. He sido testigo de una nueva generación de empresarios con gran sentido de innovación social que quieren hacer las cosas bien. Ahora bien, los casos por usted nombrados han generado mucho daño especialmente a aquellos que quieren vivir según la ley y la ética empresarial y han sido por ellos mismos sancionados moralmente. Lo que duele es que quienes se han visto involucrado en estos casos tuvieron una excelente educación formal. Ello cuestiona el sistema educativo chileno y dónde está puesto el corazón de algunas personas. La avaricia y el ansia de poder siempre han sido muy mal consejeras. Esperemos que ahora la información y el conocimiento que posee el mundo de la empresa y sus dirigentes esté más impregnado de sabiduría para poder mirar el bien común por sobre el bien personal y sea un elemento educativo importante para las futuras generaciones. Los jóvenes le dan más crédito a lo que ven que a lo que oyen, decía un filósofo griego. Hoy los jóvenes están desencantados por lo que han visto. Eso es grave.

-Bueno, la iglesia tampoco ha sido indemne a esta situación de desconfianza. ¿Le parece que la iglesia ha reaccionado bien o que las cosas se pudieron hacer mejor y que tardará un buen tiempo para que se recuperen las confianzas? 

-La Iglesia también ha sufrido los embates de quienes no fueron fieles a sus promesas y abusaron de otros, especialmente de los indefensos. Ello ha hecho que la Conferencia Episcopal de Chile, las diócesis y todos los estamentos vinculados a la Iglesia tomen medidas al respecto y nos eduquemos en la cultura de la prevención, del respeto y de la transparencia. La Iglesia es mucho lo que ha hecho por la sociedad chilena y ella lo reconoce. Es responsabilidad nuestra cuidar esa credibilidad que es garante de estabilidad. La labor que realiza la Iglesia en el país es maravillosa, está junto a quienes están en la vera del camino, solos y adoloridos. La sociedad ello lo valora mucho, más aún a nivel de la comunidad local. Los párrocos son personas muy bien valoradas en su entorno y muy queridas. Ello es una responsabilidad que tenemos que asumir y la mejor forma de hacerlo es dando ejemplo de probidad y de ser verdaderos discípulos del Señor.

-¿Cuál cree que debiera ser una medida urgente que debiera tomar el país para volver a retomar las confianzas de los ciudadanos con sus instituciones básicas?

-Yo pienso que la mejor forma de recuperar la confianza es dando señales claras de transparencia. En esto las estrategias de marketing no sirven porque los ciudadanos saben quién es quién. Habría sido extraordinariamente valioso que quienes estén cuestionados en su probidad y hayan fundamentos jurídicos adecuados que lo sustente, sencillamente renuncien. Ese es el único camino que despeja la desconfianza porque una renuncia da muestras de arrepentimiento, de vergüenza y que el bien superior del país prevalece sobre otras consideraciones. Creo que hemos de recuperar el sentido del honor y el sentido del dolerse por el mal causado.

-Se acerca un período de campaña presidencial. ¿Dónde cree que debieran estar los énfasis de los candidatos?

-Creo que los movimientos políticos que nadan en la ambigüedad ideológica, en momentos de campaña no sirven. Todo partido político que no tenga un sólido fundamento ideológico está llamado a desaparecer. Los vínculos políticos por conveniencia es un matrimonio muy mal avenido. Es por ello que en mi opinión, debiesen ser claros y transparentes a la hora de hacer sus propuestas especialmente en los temas que atañen los fundamentos mismos de la convivencia social. En estos momentos son el principio, el fin de la vida humana, la educación,  la familia  y el trabajo. La ambigüedad en estos temas de muchos candidatos sólo genera escepticismo. Esas definiciones muchos las estamos esperando.

EL MURO

Foto: Agencia Uno

 

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