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Fachos, Momios o Zombies: ¿Qué Derecha Queremos? POR: César Sandoval Cristi

Fachos, Momios o Zombies: ¿Qué Derecha Queremos? POR: César Sandoval Cristi

Martes 10 de enero de 2017

La identidad de la derecha chilena se encuentra en el centro de reflexión intelectual y política, donde la vieja y nueva política tiene un rol central.

La identidad de la derecha chilena se encuentra en el centro de reflexión intelectual y política, donde la vieja y nueva política tiene un rol central. Los parámetros tradicionales guardan relación con el momiaje y la fachería de viejo cuño, la nueva política buscaría dotar al sector de un sustento ideológico denso y atractivo, como también de una  nueva imagen y rostro que demandan tiempos de desconfianza.

En la arena intelectual del último tiempo se ha levantado el debate en torno a la reflexión doctrinaria de la derecha en Chile, se ha manifestado un diagnostico crítico respecto de su profundidad y adecuación a las circunstancias del presente, junto con la necesidad de generar un “discurso” que sea atrayente y aglomere a distintas tradiciones o sensibilidades del sector. En este sentido, diversos intelectuales han producido una considerable literatura para abarcar el tema generando los primeros intentos para darle solución al problema, entre estos pensadores cabe mencionar a Herrera, Ortúzar, Kaiser, Mansuy, entre otros.

Sin embargo, políticamente estamos lejos de asumir el desafío de profundizar dicho cambio de perspectiva, seguimos anclados en los mismos comportamientos que nos han llevado a la derrota una y otra vez. Dos ejemplos, en las últimas elecciones de la UDI resultó electa una directiva que sigue ligada a sus fundadores, si bien esto ya es una mala señal en relación al cambio político-generacional, lo es aún más en el plano simbólico puesto que algunos “coroneles” se encuentran ligados a financiamiento irregular y cohecho. Por otro lado, nuestras valoraciones de la actividad política siguen adheridas a la economía y encuestas. Seguimos estimando las políticas públicas en función de rendimiento, costes, utilidad, ajustes presupuestarios, aportes al crecimiento económico, etc. Anteponiendo la economía por sobre la política y el mercado por sobre las personas, es decir, tal como decía Hannah Arendt creemos que la política solo “sirve” instrumentalmente, como producto; por otro lado, nuestros liderazgos siguen siendo proclamados por la vía de las cúpulas partidarias y la encuestocracia, creemos que la persona que debe liderar nuestro proyecto político se debe ungir por decisiones que se adopten en “la cocina” de una elite o por algún puntito extra que se vaya ganando en los últimos sondeos, sin tomar en cuenta sus cualidades personales, sus virtudes públicas y su visión de sociedad deseable.

En este sentido, el apelativo de facho y momio los tenemos muy bien ganado. Lo fachistoide está definido en términos de excesiva y cuasi adoración al líder carismático junto a la gran discrecionalidad a la hora de tomar decisiones por esa persona, por eso, no es de extrañar que muchos jóvenes candidatos de partido tengan que ser “aguachados” y lustrar gran cantidad de botas a distinguidas autoridades para conseguir uno que otro “cupito”. El momiaje, por otro lado, se refiere a nuestra actitud tardía respecto al cambio y nula adaptación a las circunstancias. Nos aterra modificar nuestra forma de actuar electoralmente, menospreciamos la dimensión simbólica de la política (ideas y relato), caemos en un reduccionismo económico y somos atrapados por la opinológia de los sondeos.

Entonces, ¿Qué derecha queremos? Tentativamente, una con nuevos rostros e imagen, ir transformándonos en zombies. La analogía no pretende seguir el estereotipo de un muerto viviente que busca comer humanos, que por lo demás, la identidad de “come humanos” ya fue inscrita en los años 70´ por el partido de la hoz y el martillo, sino ir actualizando la marca y comportamiento político de la derecha chilena. Los zombies en general son muertos que han vuelto a la vida (es lo que buscamos en la derecha), siguen caminando a paso lento, pero más rápido que las momias y con una nueva imagen que genera gran atracción en la taquilla, de igual modo, tienen la capacidad de incorporar a nuevos zombies (mordiéndolos) con mayor facilidad y rapidez que un momio y, generalmente trabajan en conjunto, cooperándose mutuamente, no siguiendo a un líder carismático y autoritario como lo haría un  facho.

Ante un escenario tremendamente complejo por la desconfianza generalizada no podemos actuar bajo las lógicas del pasado momiaje o facheria, en este sentido, la máxima de Burke “quien no dispone de los medios para el cambio, no dispone de los medios para su conservación” se hace especialmente oportuna ante la aparición de nuevos y complejos problemas sociales. Los medios que dispongamos deben estar sustentados principalmente en altos grados de confianza y atracción, esto requiere la incorporación de nuevos actores al sistema, enfrentar nuevos problemas con los mismos rostros y lógicas funcionales de siempre es no entender nada, es caer en el momiaje y fachismo arraigado de los 70`. La eficacia de esta norma se demuestra en los hechos, no debemos olvidar que la agenda de trasformaciones implementada por el gobierno (tributaria, educacional y constitucional) tuvo origen en el movimiento estudiantil liderado por Boric, Vallejo, Cariola y Jackson que supieron conciliar la renovación de rostros e imagen para abordar problemas sociales (aunque lamentablemente tuvieron un pésimo diagnostico).

Ante ello, es un avance importante que nuevos movimientos emerjan en la disputa de espacios de poder en la centro derecha chilena. Socialcristianos por Chile, Construye Sociedad, Republicanos, entre otros, han optado por esta vía generando una autentica renovación en la imagen del sector y tienen altas probabilidades en llevar candidatos en las próximas parlamentarias. En resumen, si queremos una derecha con proyección, urge renovar marca y rostros para sacarnos el mote de momios y fachos, sin lugar a dudas nuestra forma de actuar seguirá basada en la gradualidad, adecuación a las circunstancias, búsqueda de acuerdos y pragmatismo, pero es necesario renovar la marca, integrar nuevos grupos y rostros, actuar en conjunto… en definitiva, ser zombies.

César Sandoval Cristi

Cientista Político

Socialcristianos por Chile

 

 

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