Un gobierno en estado “zombie”

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No cabe duda de que el gobierno de Michelle Bachelet pasa por una crisis terminal, evidenciada por el inédito cambio de todo el equipo económico del gabinete encabezado por Rodrigo Valdés, luego de la controversia surgida por el rechazo del Comité de Ministros al proyecto minero-portuario Dominga. Así, Nicolás Eyzaguirre, a esta altura, un verdadero comodín de la Mandataria –con mediocres pasos por Educación y Segpres-, se convierte en el tercer Ministro de Hacienda de la administración de la Nueva Mayoría, otro hecho inédito desde el retorno a la democracia.

A esta crisis en el gabinete económico, se suman los serios problemas que ha tenido la conducción política del gobierno de Bachelet, evidenciado también por el deficiente paso de tres ministros en la cartera de Interior: Rodrigo Peñailillo (PPD), Jorge Burgos (DC) y el actual titular, Mario Fernández (DC). Los que han naufragado frente a los problemas con el financiamiento irregular de la política (SQM y precampaña de Bachelet), las diferencias profundas con la propia Mandataria y partidos de la Nueva Mayoría; y la incapacidad para frenar la escalada del terrorismo en La Araucanía (ya van más de 200 camiones quemados, desde el inicio de este gobierno).

Donde sin lugar a duda, la salida de Peñailillo y el estallido del caso Caval fueron “el tiro de gracia” del que nunca ha podido recuperarse Bachelet y su gobierno, y que cortó el cordón umbilical que la unía con un amplio espectro ciudadano. Es cosa de mirar la última encuesta Adimark de agosto para corroborar esto, donde podemos ver que durante treinta meses, la aprobación de su gobierno no ha logrado superar el 30% de aprobación ciudadana.

A esta aguda crisis en La Moneda, se suman los resultados de la última encuesta CEP de julio-agosto de este año, la denominada “madre de todas las encuestas” por su tradición y calidad, donde la figura de Sebastián Piñera se consolida como la primera opción para ser el nuevo Presidente de Chile (algo que se repite en otros estudios como la propia Adimark o la Cadem). Y las razones de esto, no nos deben sorprender a raíz de los pésimos resultados económicos de este gobierno en términos de crecimiento y empleo, pero también al mal manejo político producto de la falta de liderazgo de Bachelet, donde sus principales reformas (Tributaria, Laboral y Educacional) no han tenido los resultados esperados y hoy son rechazadas por la mayoría de los chilenos.

En ese negativo escenario para la Nueva Mayoría, se suma que el ex Presidente Piñera, aparece entre los tres personajes políticos mejor evaluados por los chilenos en el estudio del CEP, además, de ser el candidato presidencial que le da más confianza a la ciudadanía para enfrentar los principales problemas que afectan al país, como lo son: delincuencia, crecimiento económico, empleo y pensiones. A lo que se agrega que el candidato de Chile Vamos se impondría cómodamente en todos los escenarios de segunda vuelta, frente a los candidatos oficialistas -Alejandro Guillier y Carolina Goic-, y a la candidata del Frente Amplio -Beatriz Sánchez-.

Así, frente a este adverso escenario económico, político y electoral gran parte de la Nueva Mayoría apuesta a forzar una segunda vuelta presidencial con Alejandro Guillier frente a Sebastián Piñera, donde el gran obstáculo no sólo será superar a Beatriz Sánchez, sino que también atraer a los desencantados con la segunda administración de Michelle Bachelet, que estarán reacios a votar por un candidato continuista. Por otro lado, el gobierno de Bachelet entrará irremediablemente en un estado “zombie” por los próximos 6 meses, con la posibilidad cierta –según lo confirman distintos estudios de opinión y la actitud del propio oficialismo- de entregarle la banda presidencial al candidato de Chile Vamos, el 11 de marzo de 2018.

Pablo Lira R. Cientista político

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