¿En qué se parecen la Democracia Cristiana y Mc Donalds?

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Una buena película biográfica de los últimos años es The Founder. Este estreno del 2016 fue dirigido por John Lee Hancock y Robert D. Siegel. Cuenta la historia de Ray Kroc (Michael Keaton) y la manera cómo adquirió la cadena de comida rápida a los hermanos Mac y Dick Mc Donalds que en la década del cincuenta manejaban exitosamente un restorán de comida rápida en el sur de California.

En la historia se relata cómo los creadores de la comida rápida explican en detalle toda la operación. Se trataba de un buen modelo logístico y de servicio que Kroc expande a través de franquicias por el resto de Estados Unidos, hasta que en 1970 a través de una resolución judicial, los hermanos se ven obligados a vender la marca.

¿Por qué no armaste tu solo el negocio si te contamos todos nuestros secretos?, le pregunta Mac Mc Donalds a Ray Kroc. La repuesta fue simple y contundente. La marca. Mc Donalds es Estados Unidos. No habría funcionado con el nombre Kroc.

No pretendo comparar a la Democracia Cristiana con una hamburguesa ni con el jamón del sándwich, pero algo similar ocurrió con este partido que nació por la unión de diversos movimientos de inspiración social cristiano como la Falange, que fueron jóvenes que se separaron del Partido Conservador.

La Democracia Cristiana se convirtió en una colectividad, cuyas ideas fueron gravitantes para el desarrollo de Chile en la segunda mitad del siglo veinte. Tuvo un rol importante en la crisis del ´73 y al momento de volver a un régimen democrático. Al igual que Mc Donalds, la DC era una marca valiosa y de carácter nacional. Se vinculaba con el centro político y con una raíz cristiana que identificaba a un amplio porcentaje del alma de los chilenos.

La llegada del siglo XXI trajo cambios. En marzo del 2000, Ricardo Lagos asumió como Presidente de la República. Fue un hito, el primer socialista desde Salvador Allende aunque su gestión fue más bien social demócrata. Y el otro hecho relevante estuvo en el hecho de que la DC dejó de ser el partido del primer mandatario y el principal articulador de la Concertación.

Mc Donalds se preocupó de mantener la calidad del servicio y seguir potenciando la marca. En cambio, la DC comenzó a desperfilarse y seguir los lineamientos de sus aliados. El nombre todavía convocaba, pero menos que en el pasado.

Con la llegada del Bicentenario, la DC se encontró fuera del poder ejecutivo y con la necesidad de recuperar lo perdido. Esta decisión la llevó a seguir desperfilándose y a ser aún más funcional a una izquierda que se avergonzaba de la labor desarrollada por la Concertación durante 20 años.

En cambio, la hamburguesa de Mc Donalds sigue siendo la hamburguesa de Mc Donald a pesar de que en los locales comenzaran a venderse ensaladas y helados. Mantuvo su identidad.

Hace pocos días, Mariana Aylwin y un grupo relevante renunció al partido. Manifestaron su disconformidad por la ruta que ha seguido la colectividad que se ha alejado de su ideario, además de la falta de diálogo interno.

Clemente Pérez declaró si bien puso fin a su militancia, será demócrata cristiano toda la vida.

¿Qué pasará con la Democracia Cristiana? ¿Sufrirá una agonía hasta morir? ¿La DC como nombre identifica a los grupos que se han quedado en el partido? ¿Los militantes que renunciaron encarnan el ideario del partido y tratarán de influir con estas ideas a pesar de estar fuera?

Se abren muchas interrogantes. En el caso de Mc Donalds. Los hermanos al perder la marca siguieron con el negocio, pero con otro nombre. A pesar de mantener la calidad del producto, los resultados no fueron como esperaban.

Quizás la principal inquietud es saber cuánto vale actualmente la marca de la colectividad.

Carlos Rubilar

 

 

 

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