Reflexiones en torno a “Las 50 sombras de Grey”

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Ha salido en las pantallas la famosa película erótica “50 sombras más oscuras” – segunda parte de la trilogía sadomasoquista, basada en el bestseller de E. L. James. Para los que no saben su contenido, se trata de una relación entre una chica “común y corriente” y Christian Gray, un joven y guapo, que se hizo un multimillonario a pesar de ser hijo de una madre marginal que murió de sobredosis. Gray tiene una mente enferma, está obsesionado con humillar y someter a las mujeres, hacerlas cumplir sus perversas fantasías, como en la vida diaria, tanto en el dormitorio. Para este proceso, el protagonista tiene muchas herramientas que se guardan en una habitación roja especial en su casa de lujo. El mundo glamuroso de yates, helicópteros privados, fiestas, vestidos de lujo y otros atributos de la vida que muchos desearían tener.

Es escapismo de un mundo gris de la dura vida cotidiana, a un mundo aún más gris y superficial. Es un cuento de hadas sin hadas, una histórica romántica sin matices de un amor verdadero, solo con una obsesión, caprichos y dependencia emocional y sexual. Uno que tiene todo, pero es vacío por dentro, no encuentra la el placer o razón de vivir en un amor verdadero, sino busca una satisfacción momentánea en cada vez ir “más allá” y probar nuevas perversiones. Lamentablemente esto se hace cada vez más frecuente en la sociedad, porque el sexo, que antes era poco accesible por la rigurosa moral, ahora es un producto de masas, fácil de obtener, y mucha gente se aburre y empieza a buscar nuevas “experiencias”. La película de Sombras proporciona nuevas ideas para ello.

La película promociona la idea de que “el amor se puede comprar, si tienes medios suficientes”, demostrando todo el tiempo el poderío económico del protagonista, que lo hacen atractivo a pesar de su enferma personalidad y continua humillación de mujeres. Sin duda, si el héroe fuera un simple chófer o trabajador de una fábrica, su éxito entre las mujeres sería distinto y pocas aguantarían su autoritario carácter y sus raras exigencias y fantasías. Más, en la película aparece un rival, un rubio intelectual y guapo, pero por no tener el poder y dinero de Christian Gray, no tiene ninguna posibilidad de éxito. También aparecen otras mujeres que antes tuvieron relaciones con el multimillonario, y por supuesto, no pueden olvidarlo. Para una de ellas, otra chica común y corriente, el “amor” se termina en un manicomio. Pero no, la película permite que mujeres puedan tener la esperanza de que una cenicienta puede conquistar al príncipe de nuestros tiempos, y ser su “elegida”, incluso sin tener un aspecto brillante e intelecto desarrollado.

Durante la película, me atraganté con popcorn y tuve que salir al baño. Al volver, el cubo con los restos de popcorn desapareció. ¿Quién lo necesitaba en el cine casi vació en el mall exclusivo Casa Costanera? Esto fue la vuelta a la cruda realidad del cuento de hadas. La realidad donde los hijos de las madres drogadictas no se convierten en los millonarios de la nada, los verdaderos millonarios no son ni jóvenes ni guapos, y no se juntan con la gente corriente, las chicas comunes y corrientes solo pueden ver el mundo de lujo en las pantallas o en revistas. Y donde hay que tener una constante vigilancia.

Roxana Viira

Analista Circulo Acton Chile

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