El individualismo del Frente Amplio

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Sorprendente fue la votación del Frente Amplio (FA) para los que no tenían los pies en la calle. Para los que tratamos de tenerlos, era esperable: nuestra percepción difería de las encuestas, especialmente entre los jóvenes. Se podía pensar que con Bachelet “la calle” estaría calmada; no fue así. Y de la baja aprobación del gobierno no se seguía necesariamente que era un descontento de “derecha”: ahí se gestaba una radicalización. Pocos anticiparon el aluvión y menos son los que perciben su trasfondo.

A primera vista, esta irrupción del FA se debe a su oferta de educación universitaria gratuita, seguro único de salud y eliminación del sistema privado de pensiones (todo mediante una drástica alza impositiva). De ahí que puede atribuirse este fenómeno, en lo principal, a los jóvenes (y sus familias), que ingresaron a la Universidad, la cursan o pagan el crédito. Se hallan en una etapa de vulnerabilidad económica y además descreen de la política. Por tanto, a un político nuevo, joven -como ellos-, que les plantea terminar con esa situación de fragilidad, es difícil que le digan que no. Si se agregan las promesas en salud y pensiones, más el desprestigio de los partidos tradicionales, el FA tiene marchando y votando a esos jóvenes.

Pese al discurso de «derechos sociales», esas banderas son, al fin y al cabo, individualistas: se ordenan a los intereses inmediatos de los grupos que le han servido de plataforma, y del votante cautivo o adepto a ellos. El FA no marchó por un Sename «de calidad» porque los niños no votan. Al contrario: hace suyo este individualismo enmarcándolo en una relación clientelar, fundada en la insatisfacción propia de una juventud que suele atender a la exigencia de sus derechos más que al cumplimiento de sus deberes.

El FA es el hijo bastardo de la modernización chilena en sus aspectos más cuestionables. Otra forma de hacer política, que no mire en el elector no un cliente sino una persona integral y digna, es necesaria en Chile.

Pablo G. Maillet Aránguiz

Investigador Observatorio de la Cultura San Juan Pablo II

 

 

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