Febrero 1917

0
36

Recientemente la editorial Debate ha publicado “La Revolución Rusa” (2016), libro que por primera vez se edita en español, del historiador polaco-estadounidense, Richard Pipes.

En primer lugar, conviene revisar quién es Richard Pipes; en su extensa trayectoria destaca su rol como asesor del Presidente Reagan en temas soviéticos, de igual forma el autor es profesor emérito de historia de la Universidad de Harvard, con decenas de investigaciones sobre historia rusa y soviética.

Para Pipes, los procesos revolucionarios no parten de un momento a otro, sino que lentamente se van incubando para llegar al minuto final, a la ruptura definitiva, aquel momento que todos recordamos y del que nos cuentan los libros, porque para él, los acontecimientos “no tienen ni un comienzo claro ni un final nítido”.

Así entonces, el libro en cuestión se trata del “primer intento, en cualquier lengua, de presentar un análisis exhaustivo de la Revolución rusa”, acontecimiento histórico que comienza a  gestarse ya en la década de 1860, la violencia se desata en 1905, la que luego de ser controlada vía concesiones y represión reaparece en febrero de 1917.

La denominada Revolución de febrero de 1917 partió mientras Rusia combatía en la Primera Guerra Mundial. El frío invierno, típico de las tierras rusas, en 1916 -1917 fue más hostil que lo acostumbrado, lo cual generó que 60.000 vagones con alimentos, forraje y combustibles no pudieron moverse a causa de la nieve. La escasez en la capital, Petrogrado, se hacía presente.

Es 23 de febrero (8 de marzo del calendario gregoriano), el sol brilla en las calles de Petrogrado – aquella ciudad que más tarde nos dirá Ayn Rand que olería a ácido fénico- como testigo de la manifestación por el día internacional de la mujer. Los socialistas organizaron la marcha y las consignas que levantaron no eran antimonárquicas, sólo se referían a la igualdad de la mujer y la demanda de pan. Este mismo día, entre 78.000 a 128.000 obreros capitalinos se declararon en huelga en protesta por la escasez de alimento, día a día aumentaban las protestas y el número de trabajadores en huelga.

Al pasar de los días, el Zar Nicolás II tenía cada vez un papel menos relevante, sus funcionarios- nos dice Pipes- perdieron el control de la situación. Es la Duma (una especie de poder legislativo) la protagonista y se enfrenta en una pugna de poder (expresado en un conflicto latente y no manifiesto) con el Consejo de Obreros, Campesinos y Soldados de Petrogrado: El Sóviet de Petrogrado.

Los detalles de cómo el Zar Nicolás abdica, Pipes los relata de un modo muy completo, ideal para quienes no son versados en política e historia rusa.

Ese 27 de febrero marcaría el punto de no retorno, se sepulta para siempre el antiguo régimen, creándose una forma sui generis de gobierno: La diarquía. La Duma y el Sóviet compartían el poder.

La Duma creó un Comité Provisional, a la sazón “Gobierno Provisional” el cual tenía toda la responsabilidad administrativa y el Sóviet, con su Comité Ejecutivo (Ispolkom), se limitaba a su control; pero hasta el 25-26 de octubre de dicho año, administrará y gobernará sin informar al Gobierno Provisional.

El próximo mes, específicamente el dos de marzo, será el día en el cual el Zar abdicará. Los meses siguientes vendrán sucesivos intentos de golpes de Estado de parte de los bolcheviques. 

Lenin, para muchos el principal artífice de la Revolución, no ha tenido hasta ahora una importante participación. Los bolcheviques irán ganando terreno, en particular en los distintos Sóviets que se organizan en el país, gracias a artimañanas electorales.

Las contradicciones de los bolcheviques se acentúan en este febrero 1917: Dicen defender a obreros y soldados, sin embargo Rusia era un país mayoritariamente campesino, obreros y soldados eran una minoría, además, en la cúpula del partido casi no habían obreros y soldados dirigiendo la institución, es la intelligentsia la que controla el partido y lo hará por los próximos 75 años.

En los siguientes capítulos Pipes ilustra los otros hechos que culminan con el terror rojo y el proceso de integración de la URSS, los meses que quedan de este 1917 irán delineando y mostrando quiénes serán los líderes del país que contendrá a una de las más sangrientas dictaduras jamás conocida.

Javier Silva Salas
Fundación Ciudadano Austral

DEJA UN COMENTARIO

Please enter your comment!
Please enter your name here