El Decano con la Filarmónica

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Después de un triunfal retorno a la Filarmónica de Santiago por más de diez años de ausencia durante la anterior temporada del ahora Municipal de Santiago, Ópera Nacional de Chile… , el decano de los directores de orquesta chilenos, maestro Juan Pablo Izquierdo, nuevamente fue convocado, inaugurando el presente ciclo de abono de dicha agrupación.

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Con un programa originalmente compuesto por la Obertura de la ópera Don Giovanni de Mozart, los Kindertotenlieder (“Canciones para los Niños Muertos”) de Mahler y el Poema Sinfónico “Así habló Zaratrustra” de R. Strauss, ante una lamentable contingencia de salud sufrida por la mezzo solista, fue trocado con el Concierto para Violín N°4 de Mozart, originalmente contemplado para el programa de la semana siguiente, junto al concertino de la orquesta como solista, dando coherente y profesional solución a esta “emergencia”…

Del binomio de las obras mozartianas, interesante fue presenciarle nuevamente al decano la Obertura de Don Giovanni, de la que se tenía muy buen recuerdo cuando la dirigiera hace tres años con la Orquesta de Cámara de Chile, y ahora junto a un orgánico sustancialmente mayor. De contenido enfoque, Izquierdo acierta en develar la oscura trama interna de la pieza, con el mérito de no ceder a erradas concepciones rayanas en la ampulosidad. La Filarmónica, al comienzo con incómodos desajustes de ensamble y pequeñas desafinaciones, logró transmitir la certera (y analítica) visión del decano con debido profesionalismo.

Luego, como obra de reemplazo de esta “intensa jornada filarmónica” (decisión adoptada el mismo día de la presentación…), se presenció una estupenda versión del Concierto N° 4 del genio de Salzburgo, ante un brillante desempeño del concertino filarmónico, el venezolano Richard Biaggini, más un alado complemento del decano junto a la profesional orquesta, dando cuenta de sendos oficios individuales y grupales. De idiomático enfoque, Biaggini demostró consumada técnica y acabado conocimiento estilístico, con buena proyección sonora, afinación perfecta, e inteligencia en las acentuaciones, ligados (excelentes  transiciones) y fraseos. Muy buen acompañamiento del decano, especialmente con una bien enfocada introducción y en total colaboración al magnífico solista, logrando plena adhesión de los filarmónicos. Como encore, Biaggini ofreció magníficamente un extracto de una de las sonatas para violín solo de  Eugène Ysaÿe.

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Se concluyó con “Así habló Zaratrustra” (Also sprach Zarathustra) de Richard Strauss, obra de fuertes requerimientos técnicos y desafío para toda agrupación orquestal, requiriendo probada madurez artística y acabado sentido de ensamble. Strauss no tiene “piedad” en la exigencia integral de los instrumentos, y de ahí que poco se le programa por estas latitudes. En Zaratrustra, composición de una profundidad filosófica inusual, Strauss hace una libre adaptación de la obra literaria homónima de Nietzche, plasmada en una notable continuidad narrativa y dibujando cada sección con una nitidez inusual.

Ante cierta frivolidad interpretativa que ha desdibujado las bondades intrínsecas de la misma -confundiendo espectacularidad virtuosística por sobre su inmanencia de trama-, la versión de Juan Pablo Izquierdo propone una re-lectura que sin duda coadyuva a una completa inteligibilidad de una obra injustamente vapuleada por aberrantes interpretaciones, incluso de grandes maestros…      

Además, cabe señalar que al decano se conoció hace tres años su versión del Zaratrustra junto a la (entonces) Sinfónica de Chile, contemplando ahora favorables cambios de enfoque, no obstante manteniendo lo macro. Momentos relevantes se apreciaron en una contenida introducción (Amanecer), no haciéndose eco de bombásticas sonoridades ni innecesarios ritardando, para luego dejar fluir fundidamente los desarrollos posteriores con admirable coherencia constructiva. Impactantes las exposiciones en secciones como Del Gran Anhelo y especialmente De las Alegrías y Pasiones, y Canción de la Danza, de abismante profundidad. Asimismo, certero enfoque en balances, fraseos y dinámicas.

La respuesta de la Filarmónica ante los autorizados requerimientos del decano, no siempre estuvo al nivel, en buena parte debido a que se trata de una orquesta que no tiene una planta ideal para abordar homogéneamente obras para grandes orgánicos de músicos, y especialmente para los bestiales requerimientos straussianos. Se observaron muchos refuerzos y ausencia de varias caras que al parecer ya no integran la orquesta, lo que no favoreció del todo una debida homologación sonora. Igualmente, se valora el esfuerzo desplegado, pero urge complementar la nómina como lo fuera hasta el año 2006, donde exitosamente pudo abordarse repertorio sinfónico de alta exigencia, y con innegable reconocimiento internacional.

En suma, una interesante inauguración de la temporada filarmónica de abono, signada por autorizados requerimientos del decano de los directores chilenos, más un solista de fuste y una orquesta que, si bien demostró profesionalismo global, evidenció urgente necesidad de complementar su planta estable.

Jaime Torres Gómez

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