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Bachelet y Piñera: nadie sabe para quien trabaja

Bachelet y Piñera: nadie sabe para quien trabaja

Viernes 21 de abril de 2017

Es materia de amplia discusión en la filosofía de la historia, la existencia o no de leyes subyacentes que determinen el desarrollo de los acontecimientos. De hecho, es aún una interrogante sin respuestas concluyentes.

Es materia de amplia discusión en la filosofía de la historia, la existencia o no de leyes subyacentes que determinen el desarrollo de los acontecimientos. De hecho, es aún una interrogante sin respuestas concluyentes.

Sin embargo, a veces, puede ser un ejercicio válido el comparar ciertos “ciclos políticos” que se pueden repetir en distintos países, pero con realidades similares.

Es el ejercicio que realiza en su último número la revista The Economist (20 abril 2017), al hacer una interesante comparación entre la evolución política de España y Chile posterior al regreso de la democracia.

En ambos países, señala el semanario inglés, después de largos años de gobiernos autoritarios (Franco y Pinochet), asumieron el poder alianzas políticas que encarnaban una izquierda moderada: La Concertación (1990-2010) en el caso de Chile y el PSOE de Felipe González (1982-1996) en España, las que consolidaron los fundamentos de la nueva democracia que surgía, a través de políticas económicas pro mercado, pero incorporando al mismo tiempo, una mejor protección social e insertando a sus respetivos países nuevamente en el escenario mundial.

Con el correr de los años, en ambos casos, el gobierno paso a manos de la centroderecha, con José María Aznar en España y Sebastián Piñera en Chile, quienes coincidentemente, habrían continuado con la política desarrolla por sus antecesores de la centroizquierda moderada.

Sin embargo, despúes de Aznar la izquierda española volvió al poder, pero ahora de la mano de Rodríguez Zapatero y con una coalición de izquierda mucho más radical, que impulso reformas como el aborto, el matrimonio homosexual, la ley de memoria histórica y una visión crítica a los acuerdos de la transición.

Lo mismo esta ocurriendo en el segundo gobierno de Michelle Bachelet, quien al igual que Zapatero, se ha hecho eco de una alianza de izquierda más radical e impulsado reformas marcadamente ideológicas, olvidando la política de los consensos o de avances progresivos propia de la Concertación, y haciéndose parte también, de las críticas que surgían al llamado proceso de transición. La “retroexcavadora” cita el The Economist, habría sido el emblema de esta nueva tendencia.

Sin embargo, en España, la crisis del Euro terminó sobrepasando los aires reformistas de Zapatero, deslegitimando su proceso de cambios y dando origen a una nueva izquierda, aún más radical, que se constituyó en el actual movimiento PODEMOS.

Esta división de la izquierda habría generado, como consecuencia, una sucesión de victorias electorales de la centroderecha de la mano de Mariano Rajoy y el PP.

Si bien Chile no ha sufrido un efecto tan dramático como el de Zapatero, el estancamiento económico producto de las mal implementadas reformas de Bachelet y el recrudecimiento de las críticas a la llamada política de la transición, estarían produciendo en Chile el mismo quiebre y división que sufrió la izquierda española (PSOE y PODEMOS), y que en el caso de Chile ha cristalizado en la división cada vez más violenta entre la Nueva Mayoría y el Frente Amplio.

Ante esto, se pregunta The Economist, si este similar camino del ciclo político español seguirá repitiéndose en Chile, provocando una división de la izquierda que pavimente el camino para una sucesión de gobiernos de centroderecha, similar al ciclo de Mariano Rajoy quien, con dos triunfos electorales (2011 y 2016), ha permitido que el PP se mantenga en el poder por cerca de 6 años.

Chile y España tuvieron gobiernos de centroderecha continuadores de la política de la centroizquierda moderada, lo que permito el surgimiento, en ambos casos, de una izquierda más radical, división que en el caso de España, permitió a la centroderecha alcanzar el poder en una nueva e insospechada relación de fuerzas que, según se aprecia, será de largo aliento.

 ¿Ocurrirá lo mismo en Chile? Es la pregunta que se hace The Economist.

Como dice el viejo refrán popular: “nadie sabe para quien trabaja”.

EL MURO

Foto: Agencia Uno

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